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Aragón ha aumentado su volumen de trabajo en los últimos 25 años, con más empleo, más actividad y menos paro que la media española. Sin embargo, este crecimiento se apoya fundamentalmente en empleos menos cualificados y peor pagados, mientras que el emprendimiento desciende. Esta es una de las principales conclusiones del informe presentado por la Cámara de Comercio de Zaragoza y la Fundación Basilio Paraíso, que dibuja una radiografía del mercado laboral aragonés con importantes desafíos. La comunidad compite a base de esfuerzo, pero se distancia de territorios líderes como el País Vasco o países como Dinamarca en indicadores clave como la innovación, los salarios o la tecnología. El informe, elaborado por el profesor Vicente Salas, subraya que el principal desafío es la adecuación entre la oferta y la demanda de talento. Aunque la evolución del empleo es positiva, se concentra en perfiles de cualificación media, con una menor presencia de perfiles altamente cualificados. Virginia Cardona, socia de la consultora Montaner Aragón que ha colaborado en el informe, asegura que esto "condiciona directamente la capacidad de evolucionar hacia modelos más productivos e innovadores". El problema, añade, ya no es solo generar empleo, sino que "el reto es generar, seducir y desarrollar el talento adecuado". Esta nueva realidad ha invertido los roles en el mercado laboral. "Hoy las empresas no son las que eligen los candidatos, sino que los candidatos son los que eligen las empresas", explica Cardona. Las compañías que mejor funcionan son las que han entendido este cambio y apuestan por tener un propósito claro, una cultura corporativa sólida y cuidan la experiencia del empleado. Como consecuencia, muchas organizaciones encuentran dificultades reales para cubrir perfiles técnicos especializados y mandos intermedios, un problema que se ha vuelto estructural. Otro de los puntos críticos que señala el estudio es la brecha entre el sistema educativo y el tejido productivo. El conocimiento y el talento que se genera en la universidad aragonesa no siempre llega de forma efectiva a las empresas. Cardona lo define como una "responsabilidad compartida" que involucra a las propias empresas, que deben evolucionar en su forma de gestionar el talento; a las instituciones, que han de facilitar el desarrollo; y a los centros formativos. En este sentido, se destaca la necesidad de potenciar los grados medios y superiores de formación profesional y los estudios STEM como vías para generar perfiles transversales y adaptados a la demanda. Junto a los perfiles tecnológicos, el informe también pone el foco en la necesidad de oficios tradicionales. Cardona recuerda que sigue siendo difícil encontrar profesionales como electricistas o fontaneros, empleos que "la inteligencia artificial no va a poder reemplazar". Por ello, aboga por un cambio de mentalidad social que revalorice estas profesiones. La globalización, apunta, también ofrece una oportunidad para "atraer el talento ya no solo local, sino mirar afuera" y traer especialistas de otros lugares para contribuir al crecimiento de la región. De cara al futuro, las conclusiones del informe son claras. Para que Aragón logre en la próxima década tener empleo más cualificado, mejores salarios y más innovación, las decisiones deben tomarse ahora. El éxito a largo plazo no dependerá de la cantidad de puestos de trabajo, sino de la calidad del capital humano. Como resume Virginia Cardona, "Aragón no va a competir por tener más empleo, va a competir por tener el mejor talento". La clave, concluye, reside en "cómo seamos capaces de atraer, desarrollar y fidelizar ese talento".
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