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El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, presidió este sábado en la catedral de la Almudena la celebración del 60 aniversario del Camino Neocatecumenal , una conmemoración que reunió a cientos de miembros de esta realidad eclesial nacida en los años sesenta en los suburbios de Madrid. La eucaristía, concelebrada por varios obispos y más de un centenar de sacerdotes, sirvió para recordar el origen y la expansión de este itinerario de iniciación cristiana que comenzó entre las chabolas de Palomeras Altas, en el sureste de la capital, y que actualmente está implantado en unas seis mil doscientas parroquias de todo el mundo. La celebración adquiere además un significado especial por producirse apenas unos días antes de otro acontecimiento relevante para el Camino Neocatecumenal: la clausura de la fase diocesana de la causa de beatificación y canonización de Carmen Hernández, prevista para el próximo martes 2 de junio en el Seminario Redemptoris Mater de Madrid y que también presidirá el cardenal Cobo. Con este acto se cierra la investigación desarrollada en la archidiócesis madrileña desde 2022 y la documentación será remitida al Dicasterio para las Causas de los Santos, en Roma, para continuar el procedimiento. El aniversario recuerda los orígenes de una experiencia eclesial que comenzó a gestarse en 1964, cuando el joven pintor Francisco José Gómez Argüello, conocido como Kiko Argüello, decidió abandonar su carrera artística para instalarse entre las familias más pobres de las barracas de Palomeras Altas. Allí, a través de la convivencia, la lectura de la Biblia y el anuncio del Evangelio, fue formándose una pequeña comunidad integrada por personas marginadas, entre ellas gitanos, quinquis y habitantes de aquellos asentamientos chabolistas. Poco después se incorporó Carmen Hernández, licenciada en Química y tras abandonar la congregación de las Misioneras de Cristo Jesús, quien desempeñaría un papel decisivo en el desarrollo del proyecto. Tras el respaldo del entonces arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, ambos trabajaron conjuntamente en la elaboración de un itinerario catequético basado en tres pilares: «Palabra, liturgia y comunidad» . De esta forma nació, en 1966, un modelo de iniciación cristiana que, según explican desde el propio Camino, surgió «sin esquemas preestablecidos y en un contexto de marginación» y que hoy está implantado en 138 naciones. Entre sus iniciativas destacan las familias enviadas en misión y los seminarios misioneros Redemptoris Mater , creados para la formación de sacerdotes destinados a la nueva evangelización. La figura de Carmen Hernández ha adquirido una relevancia creciente dentro de esta historia. Fallecida en Madrid en julio de 2016, es considerada una de las iniciadoras del Camino junto a Kiko Argüello. Según la organización, su aportación fue clave en aspectos como «la formación de la pequeña comunidad cristiana, la liturgia, la Pascua, la relación con la Palabra de Dios, incluyendo el Antiguo Testamento, y las fuentes patrísticas y judías».
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