Cope Zaragoza
Al planificar la reforma de una vivienda, la atención suele centrarse en los acabados estéticos, la distribución de los espacios o la modernización de cocinas y baños. Sin embargo, un experto en la materia ha alertado sobre un "error gravísimo" que muchos propietarios cometen y que puede echar por tierra toda la inversión: no prestar la debida "importancia máxima a las instalaciones" de fontanería. El aviso parte de la experiencia directa en una obra, donde al renovar una vivienda de grandes dimensiones, el equipo se ha encontrado con una realidad alarmante. Al anular las viejas instalaciones, las tuberías generales de agua aparecen "completamente obstruidas" por el óxido y la cal acumulados durante años, un problema que reduce el caudal de agua a un mínimo. El fallo más común, según explica el profesional, es pensar que con renovar la fontanería de las zonas húmedas es suficiente. "No vale con hacer la fontanería de los cuartos de baño, de la zona de cocina", señala. La clave está en ir al origen del problema, ya que de nada sirve tener tuberías nuevas en un baño si el conducto principal que alimenta toda la casa está en pésimas condiciones. La recomendación es tajante: "Hay que arrancar las instalaciones de fontanería desde el puente de contador", es decir, desde el punto exacto donde el suministro general de agua entra en la vivienda. A partir de ahí, se deben trazar nuevas canalizaciones, habitualmente por los falsos techos, para distribuirlas a cada una de las zonas húmedas. Este método permite anular y dejar condenadas las antiguas tuberías de hierro que suelen discurrir por el suelo, evitando así futuros problemas de fugas o corrosión. Al sustituir todo el sistema, se garantiza un caudal de agua óptimo y se previene el deterioro prematuro de las nuevas instalaciones. "Si cambiamos las tuberías de cocina y baño, y no nos cambian estas generales, fijaros lo que conseguimos, nada, porque el caudal principal pasa por aquí", insiste el experto mientras muestra una tubería vieja con un nivel de estrechamiento por óxido muy avanzado. Por tanto, la conclusión para cualquiera que se enfrente a una reforma es clara. Aunque suponga un esfuerzo adicional en el presupuesto, la sustitución de las tuberías generales no es un gasto, sino una inversión en la funcionalidad y durabilidad de la vivienda. El consejo final del profesional es darle "prioridad máxima a esto" y exigir siempre que las generales sean sustituidas para asegurar que la reforma sea un éxito completo y no un parche temporal.
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