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Emilio Baena, exinspector de Hacienda: "En la Agencia Tributaria contamos con controles de acceso, por lo que todas las entradas y actuaciones están debidamente supervisadas y registradas" | Collector
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Emilio Baena, exinspector de Hacienda: "En la Agencia Tributaria contamos con controles de acceso, por lo que todas las entradas y actuaciones están debidamente supervisadas y registradas"

Emilio Baena, exinspector de Hacienda, ha puesto sobre la mesa las claves del funcionamiento de la Agencia Tributaria. Según Baena, el principal problema no es la cantidad de impuestos, sino la falta de transparencia y la inseguridad jurídica que enfrentan los contribuyentes. "La gente, en muchos casos, no sabe lo que va a pasar", señala, refiriéndose a la incertidumbre que afecta desde pequeños autónomos hasta fiscalistas de prestigio. Esta inseguridad se debe, en gran parte, a la complejidad de la normativa fiscal, que a menudo es interpretable. Baena explica que esta subjetividad provoca que "un inspector te dice una cosa y otro te dice otra, y depende de en qué administración caigas, en qué funcionario". Esta situación genera una gran indefensión, ya que el resultado de una inspección puede variar sin que la ley haya cambiado. La principal causa de multas para empresas y autónomos son los gastos deducibles no afectos a la actividad. El exinspector pone como ejemplo el uso del coche, donde justificar el uso profesional es una carga de prueba complicada para el contribuyente. "Facilítame las cosas para que yo lo pueda justificar después", reclama Baena, pidiendo una normativa más clara que evite la arbitrariedad. Uno de los puntos más controvertidos que desvela Baena es el sistema de incentivos para los funcionarios. Los inspectores reciben comisiones por las liquidaciones que realizan, un bonus que no se devuelve aunque el contribuyente gane el caso en los tribunales años después. "Si yo pongo multas, recibo incentivos por las multas, y sé que después de todo yo voy a cobrar mi comisión y no va a pasar absolutamente nada", critica. Baena revela un dato alarmante: aproximadamente la mitad de los casos que se recurren los pierde Hacienda. A pesar de esta alta tasa de error, no existe "ningún tipo de penalización para la persona que ha puesto esa multa". El exinspector lo compara con un cirujano que fallara en el 50% de sus operaciones, cuestionando la falta de consecuencias para los funcionarios que emiten liquidaciones incorrectas. El proceso de recurrir una multa tiene un alto coste para el contribuyente. Normalmente, es necesario pagar o garantizar la deuda para poder reclamar, y la resolución puede tardar "3, 4, 5 o 10 años". Durante ese tiempo, una empresa pierde la capacidad de invertir ese dinero, lo que puede llevarla a la quiebra. "Hay mucha gente que pueden arruinar así", afirma Baena. Este mecanismo, según el exinspector, genera un "miedo" que la Agencia Tributaria utiliza para asegurar el "cumplimiento voluntario". Baena considera que el objetivo se consigue "controlando a la población" a través de la amenaza de una inspección. Con la llegada de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial y el control de los pagos por Bizum, este control es cada vez mayor. La decisión de Baena de dejar su puesto en la administración tuvo un detonante personal: la enfermedad de su madre. "Creo que no pasaron ni 2 días, y ella me dijo, 'tendremos que mirar el tema de los impuestos'", relata. Esta experiencia le hizo reflexionar sobre la injusticia de un sistema que obliga a las personas a preocuparse por los impuestos en los momentos más difíciles de su vida. Ahora, desde fuera, Baena busca divulgar y aclarar conceptos para ayudar a los contribuyentes y promover un cambio. Propone usar la inteligencia artificial no solo para controlar, sino para "resolver dudas de la gente, resolver consultas, en reducir los plazos de recurso". Su objetivo es avanzar hacia una administración "superreactiva" que ofrezca seguridad y claridad en lugar de incertidumbre.

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