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Cuando Musk comenzó, pocos habrían predicho que una startup pudiera diseñar un cohete de combustible líquido y ponerlo en órbita, ni que un ingeniero fuera capaz de hacer que el propulsor de un cohete regresara a la Tierra, aterrizara en posición vertical sobre su propia cola y pudiera reutilizarse. Y nadie ha recuperado aún la segunda etapa de un cohete, que debe soportar unos 1.500 °C durante la reentrada en la atmósfera. Tras haber logrado la primera hazaña improbable en 2008, tan solo seis años después de su fundación, y la segunda en 2015, SpaceX intentará aprovechar un lanzamiento previsto para el 21 de mayo para demostrar que también puede llevar a cabo la tercera. Si la prueba fracasa para... Ver Más
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