Ultima Hora Mallorca
Hay un mundo paralelo del que no tenemos conocimiento. Viven en su propia burbuja y siguen con sus costumbres, aunque los demás no nos enteramos. Pero son visibles, claro que lo son. En sus redes sociales hacen sus tejemanejes. Hay multitud de foros en los que ingleses, alemanes y nórdicos viven en sus propios países pero con un decorado como el nuestro. No les hace falta aprender catalán o castellano, no tienen problemas para hacer la compra o tomarse un café porque ya tienen sus propias tiendas. En los foros son multitud los que escribien pidiendo consejo. A veces se trata de una pareja del norte de Alemania, que está pensando en venir a vivir a Mallorca con dos niños pequeños y preguntan por los mejores colegios internacionales. «Cerca de Palma y también en Manacor», les recomiendan. El objetivo, dicen muchos, es seguir trabajando en su empresa e ir a su país un par de veces al mes, pero quieren un cambio de vida y de escenario. Luego están los ilusos: «Somos Peter y Anja y queremos una casa para alquilar en un sitio en plena naturaleza para poder criar a nuestros hijos. Máximo 1.200 euros». En los foros se enfadan si hay cierto cachondeo por las peticiones de los chicos del norte que no se enteran de nada. Los hay aún más osados: los que piden alojamiento gratis a cambio de regar las plantas, sacar a pasear a los perros, de ofrecer compañía con buenas vibras. A eso se le llama ingenio. Para eso prefiero que vengan mis cuñados, que son familia. Entre ellos se alquilan habitaciones y casas para las dos primeras semanas de julio, «escríbeme un privado», dice Christine para llevar a cabo la transacción. Airbnb ya es el pasado.
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