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Vino y albero | Collector
Vino y albero
Diario CÓRDOBA

Vino y albero

¿Éramos tan feriantes o tan solo éramos muy jóvenes? Recuerdo ferias durante las que revisaba la hora obsesivamente para cerciorarme de que todavía quedaba un ratito más. El final de la noche era peor que el coco. Pisar el albero activaba una cuenta atrás. La fiesta, efectivamente, llevaba consigo un puntito de ansiedad. Además, podía ir a la Feria de pronto, sin preaviso, aunque hubiese dicho que no iría cinco minutos antes; se alargaba una cena y, en un parpadeo, estaba de vuelta en El Arenal. No había nada que sopesar. No importaba el día de la semana. Me duchaba, desempolvaba los zapatos y me lanzaba a las casetas sin remordimientos ni resaca. Así transcurrían los días de feria hace años, sin importarme si sonaba flamenco o reguetón.

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