El Periódico Extremadura
"Hay días en los que lleva más tiempo aparcar que el propio trayecto". La frase resume una realidad cada vez más reconocible en la ciudad. Ocurre al volver del trabajo, al hacer un recado, al acercarse a un comercio o al acudir a una cita en cualquier punto de la ciudad. Encontrar una plaza puede convertirse en una pequeña carrera contra el reloj: rodear la manzana, mirar si algún coche enciende el intermitente, tantear un hueco demasiado justo o asumir que habrá que caminar más de lo previsto.
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