La Opinión de Málaga
La velocidad del meme supera la del Halcón Milenario. Un día eres expresidente del Gobierno, mediador internacional, invitado habitual en foros geopolíticos y personaje de peso en la conversación pública, y al siguiente se te «memetiza» como una señorona ataviada con pendientes, diademas, collares, pulseras y joyas de todo tipo. Y todo estará por ver, hasta que se dicte sentencia y tal y cual, que diría Gil; esto es, todas esas cautelas previas que se suelen explicitar para curarse en salud y no transgredir antes de tiempo la presunción de inocencia. Pero así, al pronto, sin entrar en demasiado detalle, diera la sensación de que Bambi no vivía precisamente en la Aldea del Arce.
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