El Periódico Extremadura
En los últimos inviernos, cuando tradicionalmente el turismo desaparecía en muchas zonas rurales del sur de Extremadura, algo comenzó a cambiar. Casas rurales que solían estar vacías entre enero y febrero empezaron a llenarse de visitantes llegados de distintos puntos de España e incluso del extranjero. No venían por monterías ni por escapadas rurales al uso. Venían a buscar un animal esquivo, símbolo de la conservación en la península: el lince ibérico.
Go to News Site