COPE
El problema de la vivienda en España se ha convertido en una preocupación central para la ciudadanía, como confirma el último barómetro del CIS, donde cuatro de cada diez españoles lo señalan como su principal inquietud. Esta situación afecta especialmente a los jóvenes, con un 70% de los menores de 34 años viviendo aún con sus padres. En este contexto, surgen 'alternativas habitacionales' que van desde pisos patera hasta la adaptación de furgonetas como vivienda, un reflejo de una crisis que se agudiza en lugares como Ibiza, donde el metro cuadrado de alquiler alcanza ya los 29 euros. Este es el caso de Yamile Mora, una terapeuta que ha relatado su experiencia en el programa 'Fin de Semana' de COPE con Cristina López Schlichting. Yamile llegó a pagar 550 euros al mes por vivir en una furgoneta alquilada en un solar de Ibiza. Hace unas semanas, las autoridades desalojaron este asentamiento, donde vivían cerca de 200 personas, dejando a muchos de sus ocupantes sin un lugar a donde ir. Las condiciones en la furgoneta eran extremadamente precarias. "Era solamente un lugar para dormir, servicio de duchas, no", ha explicado Yamile. Para asearse o cargar el móvil, tenía que recurrir a la piscina municipal o a bares cercanos. A veces, la solución era comprar garrafas de agua y usar una ducha portátil comprada en una tienda de deportes. Para comer, aprovechaba su trabajo en una empresa de masajes en un hotel. Yamile ha confesado que nunca pensó que se vería en una situación así. "Yo me vine a Ibiza porque decían que, pues, que en Ibiza se ganaba bien, y que así como se gana bien, se vive, pero no me imaginé la situación tan fuerte de una vivienda", ha lamentado. La búsqueda de una habitación convencional fue imposible, ya que le pedían adelantos de hasta 9.000 euros. Tras el desalojo del solar, que fue notificado con preaviso, su principal preocupación fue la furgoneta, que era su responsabilidad hasta que el dueño la recogiera. "No me podría ir así y y dejar la furgoneta ahí botada, no, no soy de esa clase de persona", ha afirmado. Finalmente, encontró ayuda y un lugar donde quedarse, pero ha denunciado los comentarios negativos recibidos en redes sociales, donde la acusan de buscar "vivienda gratis". La historia de Yamile no es un caso aislado. Antonio Domenech, un profesor de educación primaria de 37 años, también ha compartido su testimonio en el mismo programa. Desde finales de 2019, vive en una autocaravana. La decisión la tomó tras años compartiendo piso mientras estudiaba las oposiciones y su salario no le permitía independizarse. Para Antonio, la vida sobre ruedas tiene ventajas claras, como la flexibilidad para aparcar cerca del colegio donde le destinan cada año como interino en la Comunidad de Madrid. Sus gastos mensuales se han reducido drásticamente de los 300 euros que pagaba por una habitación a solo 20 euros actuales. Aunque echa en falta comodidades como una lavadora o una nevera más grande, su autocaravana, que es de su propiedad, cubre todas sus necesidades básicas, incluyendo ducha, baño, calefacción y aire acondicionado. Al principio, a su entorno le resultó "raro", pero cuando explicó sus motivos, lo vieron "sensato". Antonio, conocido en Instagram como Dromomaniático, intenta mantener su situación con discreción ante sus alumnos, aparcando a unos diez o quince minutos del centro escolar porque, como él mismo admite, "es un canteo".
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