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De los Illuminati al 11-S: las grandes conspiraciones, al descubierto
Cope Zaragoza

De los Illuminati al 11-S: las grandes conspiraciones, al descubierto

Las teorías de la conspiración se asientan sobre una advertencia fundamental: no todas son falsas. Casos como el Watergate o el proyecto MK Ultra de la CIA demuestran que los secretos y las operaciones ocultas han existido. Sin embargo, el cerebro humano no tolera bien el azar y busca patrones, un director oculto tras una pandemia, una guerra o una crisis, porque le cuesta aceptar que un presidente pueda morir por el disparo de un hombre mediocre. Toda teoría de la conspiración sigue una estructura similar. Primero, sugiere que nada es lo que parece; después, halaga al oyente asegurándole que es más listo por haberlo descubierto y, finalmente, lo encierra en una cárcel perfecta, donde cualquier prueba en contra se convierte en parte del propio complot. Una de las conspiraciones más exitosas es la de los Illuminati, precisamente porque existieron. La orden fue fundada el 1 de mayo de 1776 en Baviera por Adam Weisshaupt, un profesor de derecho canónico de 28 años. No se creó en una cripta, sino en una universidad alemana de provincias como un club para leer, pensar y difundir las ideas de la Ilustración frente al control que la Iglesia y los jesuitas ejercían sobre la educación. En esencia, era un club de lectura clandestino. En su apogeo, los Illuminati llegaron a tener 4.000 miembros, entre ellos nobles y filósofos, pero sin planes de dominar el mundo. El gobierno de Baviera los prohibió en 1785 y se disolvieron. El mito nació décadas después, cuando escritores reaccionarios les culparon de la Revolución Francesa. Hoy, se les atribuye el control de los bancos, Hollywood o la ONU, y cualquier gesto de un famoso es interpretado como una señal. Considerada la conspiración El texto fue fabricado entre 1902 y 1903 por la Ojrana, la policía secreta del zar de Rusia, como chivo expiatorio para desviar el descontento popular. Al carecer de talento literario, los espías plagiaron una novela satírica francesa de 1864 que criticaba a Napoleón III. Simplemente, Aunque el periódico The Times desmontó la falacia por completo en 1921, el texto siguió extendiéndose. Henry Ford publicó medio millón de ejemplares en Estados Unidos y los nazis lo usaron para justificar el Holocausto. En julio de 1947, un ranchero de Roswell (Nuevo México) encontró unos restos metálicos y avisó al ejército. El comunicado oficial fue sorprendente: La verdad, confirmada décadas después, es que se trataba de un globo del Proyecto Mogul, un programa de espionaje ultrasecreto para detectar pruebas nucleares soviéticas. Como no podían revelar la verdad, crearon un monstruo que, con el tiempo, los conspiranoicos vincularon con el Área 51, una base militar en Nevada donde se probaban aviones espía como el U-2, generando más misterio. El 11 de septiembre de 2001 es el atentado más documentado de la historia, con miles de imágenes, 2.977 muertos identificados y la reivindicación de Al Qaeda. Sin embargo, una encuesta de 2006 reveló que el 36% de los estadounidenses creía que el gobierno lo sabía o incluso lo organizó. El documental La teoría sostenía que las torres no pudieron caer por el fuego y que debió ser una demolición controlada. Se argumentaba que la temperatura del combustible no era suficiente para derretir el acero. Si bien no se derritió, el acero a 600 grados Otra teoría, la del misil contra el Pentágono, no explica los restos de 184 víctimas identificadas por ADN, la caja negra del avión encontrada o la llamada de una azafata a su madre antes del impacto. La persistencia de estas ideas se debe a lo difícil que es asumir que 19 radicales con cutters pudieran cambiar el mundo. La desconfianza en las instituciones es el caldo de cultivo perfecto. Casos de corrupción como los de los Ábalos o los Koldos generan un desgaste y la sensación de que A esto se suma el poder de las redes sociales. Un estudio del MIT afirma que la desinformación se propaga seis veces más en Twitter que en medios convencionales. Los algoritmos de YouTube, TikTok o Instagram crean

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