Cope Zaragoza
Demasiado duro para el Poblense, un equipo que se había hecho merecedor de pelear por el impensado ascenso a Primera REF, que lo tuvo muy cerca, pero que caía en los penaltis. Decidir un ascenso desde el punto de penalti es cruel pero una vez más como siempre en el deporte, resume un par de cuestiones. La primera es que gana el que más acierto tiene, no hay más, el Águilas tiró impecablemente los cinco penaltis mientras que en el Poblense bastó que uno no se tirara con convicción para que se quedara en su propia casa el Poblense con la mirada perdida. Pero la segunda es que un equipo en teoría mejor, el Águilas, no ha podido ganarles en ninguno de los dos partidos. Fue un 0-0 en la ida y ayer un 1-1 tras 120 minutos, porque el empate forzaba la prórroga; se fue a los penaltis al haber sido los dos equipos terceros en liga por lo que el factor clasificación no se podía aplicar y se resolvía en la tanda de penaltis. Es decir, para superar al Poblense ha habido que sudar mucho, más si cabe con los más de 30 grados en un partido que fue el más largo en el que había estado Jovan Stankovic como bromeaba en COPE. El motivo fue no sólo la prórroga sino la interrupción durante casi una hora del encuentro. Escalofriante choque.- El motivo por el que se alargó todo tanto fue la escalofriante entrada sobre Penyafort del defensa visitante Antonio Sánchez, quien golpeaba con la rodilla en la cabeza del jugador del Poblense. Penyafort perdía la consciencia y tenía que ser atendido con urgencia. Lo primero la posición de seguridad, después era estabilizado con un collarín, la ambulancia esperó a que llegara otra, finalmente fue evacuado, se tuvo que seguir esperando a que llegara la ambulancia. Todo esto bajo un sol de justicia, más de 30 grados y con los aficionados bebiendo, con sombreros, sombrillas, abanicos y como buenamente podía aguantar. Un partido que empezó a las 12h acabó cerca de las 16h. El Águilas se quedó con diez por la roja directa de Antonio Sánchez, después fue como empezar otro partido tras 50 minutos de interrupción. El Águilas se tuvo que cerrar algo más pero nunca dio la sensación de estar con uno menos, el equipo murciano mantuvo sus dos amenazas arriba, Christian y el mallorquín Castedo, demostró ser un equipo con más oficio que el pobler que como decía su entrenador, Óscar Troya, tomó malas decisiones continuamente. En momentos como este, jugándose un ascenso, es cuando se ve qué equipo tiene algo más de oficio y qué equipo en cambio es más tierno, pese a ser rocoso el Poblense, el factor mental influye mucho y le pesó la responsabilidad al conjunto azulgrana, del que por cierto la afición y el pueblo entero sólo pueden estar orgullosos. Se había adelantado el Águilas con un gran gol de falta de Yasser desde la frontal. El Poblense encontraría el premio a la insistencia con un penalti por mano. Fullana empataba. Pero después llegarían los penaltis y Salcedo deteniendo a Diego. Lo demás es la historia de una decepción, la afición del Águilas celebrando con los suyos y los jugadores del Poblense sin consuelo. La imagen de Óscar Troya sentado solo con la mirada perdida es el resumen de una decepción para lo que no se encuentran palabras. Tan cerca, hubiera sido el segundo ascenso consecutivo, no estaba en los planes de nadie y pudo ser, un equipo que ha competido al máximo como el Poblense todo el año. Es tiempo de reposar la pena y pensar en qué se puede mejorar.
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