El Plural
La inteligencia artificial (IA) ha entrado en las empresas a una velocidad difícil de digerir. Primero llegó como una herramienta casi experimental, útil para redactar un correo, resumir un documento o resolver una duda. Después llegaron los agentes, las automatizaciones, los modelos conectados a procesos internos y la promesa de que casi cualquier tarea podía acelerarse. Y, en medio de todo eso, una pregunta bastante incómoda: ¿alguien sabe realmente qué está pasando dentro? Estamos incorporando la IA a las empresas mal Javier Martín, CEO y fundador de Renaiss y RenLayer, lo resume con una frase directa: "Se está haciendo mal". No porque la IA no tenga valor, sino porque muchas compañías la están incorporando sin una base clara, sin reglas comunes y sin una visión completa de sus riesgos. Martín habla con soltura, no porque se haya aprendido la lección, sino porque la lleva dentro desde que, siendo todavía menor de edad, creara su primera empresa. No se cree las narrativas que dominan "la conversación", no vende promesas falsas y tiene la capacidad de mezclar innovación y prudencia a partes iguales. Existe mucho FOMO, mucho miedo a perderse estar ahí Miedo a perdérsela "Existe mucho FOMO, mucho miedo a perderse estar ahí", explica. "Estamos en un momento histórico extraño en el que además la IA nos hace sentir que no nos hace falta el experto. Le pregunto y me lo dice, me lo hace. ¿Para qué voy a contratar a alguien?". Ese impulso por no quedarse atrás ha creado una situación paradójica. Según razona, las empresas quieren aprovechar la IA cuanto antes, pero muchas todavía no saben cómo controlar qué modelos usan sus empleados, qué información se está enviando fuera de la organización, cuánto cuesta cada proceso automatizado o qué puede hacer un agente cuando empieza a tomar decisiones por su cuenta. De programar de adolescente a construir sistemas de IA Martín empezó a programar muy joven. Fundó su primera compañía, centrada en visión artificial y ciberseguridad, en un momento en el que el emprendimiento tecnológico empezaba a tomar fuerza en España con el impulso de proyectos como Tuenti y los programas de Telefónica. "Yo venía del mundo de la ciberseguridad y sobre todo de la visión artificial", recuerda. Más tarde puso en marcha una compañía de transformación digital dedicada a desarrollar plataformas, aplicaciones, webs y soluciones tecnológicas para empresas. La IA siempre había estado entre sus intereses, pero durante años era difícil convertirla en una solución práctica para clientes. "Cuando tú ibas a un cliente a ofrecerle machine learning o deep learning, era como venderle una rueda con palos: se te caía un palo y el carro se caía para abajo", explica. Todo cambió con la llegada de la IA generativa. A partir de ese momento, los clientes empezaron a preguntar cómo podían conectar esa tecnología, que parecía casi mágica, con el mundo corporativo. De ahí nació Renaiss, con un objetivo que Martín define así: "Democratizar la IA en el mundo corporativo". El problema de la IA oculta Uno...
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