El Periódico Extremadura
Las cuatro estaciones enamoraron al poeta. Y a quienes visitan La Rioja. Pero el verano, en especial, supone un verdadero lujo para los sentidos. La retama, el laurel, el romero y el enebro perfuman los atardeceres. El aroma del sarmiento al fuego sale al paso. El sol se pone, redondo y colorado, como avergonzado de despedirse, tras cualquier colina, viñedo o meandro del Ebro sereno. El calor se siente en la piel. Sin embargo, los bosques de pino silvestre, hayas y robles que dominan el paisaje del parque natural de Sierra Cebollera proporcionan las umbrías en las que se refugian las parejas de corzos, las nutrias y el escaso visón europeo.
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