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La nieve en cotas altas del Pirineo se resiste a desaparecer: "Es una nieve difícil de gestionar y puede hacer impracticables ciertos tramos" | Collector
La nieve en cotas altas del Pirineo se resiste a desaparecer:
Cope Zaragoza

La nieve en cotas altas del Pirineo se resiste a desaparecer: "Es una nieve difícil de gestionar y puede hacer impracticables ciertos tramos"

El contraste es llamativo. Mientras los valles del Pirineo Aragonés registran temperaturas de hasta 30 grados, las cumbres presentan un aspecto más invernal que estival. A pesar del calor y las lluvias de los últimos días, la gran cantidad de nieve acumulada durante un invierno de precipitaciones por encima de la media persiste en las cotas altas. Esta situación, que se mantendrá durante semanas, supone un riesgo para montañeros y senderistas, como tristemente se ha constatado en el balance de la última semana: diez rescates en cinco días y una montañera fallecida en el pico Balaitús tras precipitarse 500 metros al resbalar en una zona nevada. Íñigo Ayllón, guía de montaña, explica que el resultado del invierno ha sido una gran acumulación de nieve. "A pesar de los días de lluvia, del calor tan sofocante de estas últimos días, pues sigue quedando mucha nieve en el Pirineo y sigue quedando mucha nieve en altura, por encima de 2.300 metros todavía hay muchas laderas, muchos collados y muchas zonas que que mantienen la nieve y que la van a seguir manteniendo durante durante semanas", señala. Esta realidad, a menudo invisible desde los valles, afecta a rutas de media montaña e incluso de senderismo, como la GR-11, que pueden tener tramos impracticables o muy peligrosos. El tipo de nieve que se encuentran los montañeros a final de temporada presenta sus propias complicaciones. Según Ayllón, "es bastante tradicional en cierto modo, porque especialmente a primeras horas de la mañana puede estar muy dura", incluso a media mañana dependiendo de la altitud y la orientación. Esta nieve, que se convierte en hielo, compromete el avance y la estabilidad, por lo que no es "una nieve fácil de gestionar a menudo". Por ello, es fundamental tener una buena técnica, conocer los fundamentos de la autodetención con piolet y moverse con soltura en este terreno. El experto advierte del peligro de confiarse: "Podemos empezar pisando nieve en un terreno más más suave y que no nos suponga ningún problema para ir con con botas o o con zapatillas, pero si esa nieve se está un poquito más adelante, está más endurecida o hay un poco más de pendiente, pues es donde ya tenemos problemas para movernos". La planificación y la prevención son claves. Antes de cualquier salida a la montaña por encima de los 2.300 metros, es imprescindible informarse de las condiciones específicas de la zona. Además, es obligatorio llevar el material adecuado: crampones, piolet y casco. Ayllón subraya la importancia de ser previsor y "colocarnos ese material antes de tener una situación un poco delicada". Los crampones evitan deslizamientos, el piolet ayuda a mantener el equilibrio y a autodetenerse, y el casco protege la cabeza en caso de caída. El equipo no termina ahí. Aunque haga calor, es necesario llevar pantalón largo, manga larga y guantes, aunque sean finos. El motivo es que la nieve a estas alturas es como cristales de hielo. "Pensemos que que la nieve son ahora mismo son cristalitos de de hielo y una caída, un deslizamiento, pues nos va a hacer muchísimas heridas, que además son bastante dolorosas", advierte el guía de montaña. Finalmente, no hay que olvidar el frío en altura. Mientras en los valles el termómetro marca 30 grados, en las cumbres se pueden alcanzar temperaturas por debajo de los 10 grados. Esto implica la necesidad de llevar en la mochila ropa de abrigo, como una chaqueta impermeable y una prenda tipo plumas o fibra, para protegerse de un cambio brusco de tiempo o simplemente de las bajas temperaturas que se registran en las cotas más altas del Pirineo.

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