La Jornada
Con la masificación del crimen, las enormes brechas económicas y sociales y la creciente urbanización de pueblos y ciudades, se idealizó la delincuencia y la violencia y el cine estadunidense propuso centenares de tramas de ascenso social mediante el delito y el suspenso. La época de la prohibición con el célebre crack de 1929 impuso, entre muchas otras, la figura de Alfonso Capone en el filme Scarface/Caracortada (Howard Hawks, Richard Rosson, 1932) y un pulsante cine de gánsters con Paul Muni, George Raft, Edward G. Robinson, James Cagney o Humphrey Bogart como antecedente de un cine negro policiaco con sus detectives, femme fatales, ambientes umbríos y la obsesión por un pasado romantizado y traumático. Obras valoradas tiempo después por los críticos franceses que en breve darían el salto a la dirección filmando sus propias relaboraciones noir.
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