La Jornada
Entrampado, convertido en el hazmerreír, quedó el titular de la FIFA Gianni Infantino, quien ahora, con tal de salvar la imagen del máximo evento futbolero, se ve forzado a ir bajando los precios de los boletos del Mundial 2026, para disimular el fracaso y evitar estadios desolados… En el colmo de la humillación y el bochorno, el arrogante funcionario recibió esta semana citaciones judiciales en Nueva York y Nueva Jersey, así que le cayó como anillo al dedo la final de la Champions League, puso pies en polvorosa y se dejó ver en Budapest –ensayando sonrisa de dentífrico– al lado de uno de sus financieros favoritos, el jeque qatarí y presidente del París Saint-Germain, Nasser Al Khelaifi, quien le ha llenado las manos de dinero al insaciable Infantino.
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