Cope Zaragoza
En solo 365 días, la SD Huesca ha pasado de soñar con el playoff de ascenso a certificar su descenso a Primera Federación. Una temporada para el olvido que se explica a través de un cúmulo de malas decisiones deportivas, conflictos internos y una planificación deficiente que ha terminado por condenar al conjunto azulgrana. El proyecto de la temporada arrancó con mal pie con la elección del inexperto Sergi Guilló como entrenador y una confección de plantilla por debajo de lo esperado, según el entonces director deportivo, Ángel Martín González, por la falta de límite salarial. A esto se sumaron las salidas de jugadores importantes como Loureiro y Gerard Valentín, debilitando aún más al equipo. Tras un inicio irregular, la destitución de Guilló dio paso a la llegada de Bolo, pero el cambio no solo no mejoró la situación, sino que la empeoró, acercando peligrosamente al equipo a los puestos de descenso. La falta de sintonía entre el consejo de administración y Ángel Martín González provocó que el club afrontara el mercado de invierno con el director deportivo ya al margen. La responsabilidad de los fichajes de invierno recayó en el consejero Alfonso García, pero las incorporaciones no dieron el resultado esperado. Jugadores como Seoane, Efe, Joaquín o Cantero llegaron para reforzar la plantilla, pero ninguno logró dar el salto de calidad necesario. Además, las salidas por “clausulazos” de Kortajarena y Ángel Pérez mermaron todavía más al equipo. El cóctel definitivo lo completó la rueda de prensa del capitán, Jorge Pulido, en la que dejó entrever su deseo de marcharse en el mercado invernal. Su frase, “no sé si volveréis a ver al mismo Pulido”, fue uno más de los clavos en el ataúd de un Huesca que se desmoronaba. A doce partidos del final, José Luis Oltra tomó las riendas del equipo con el objetivo de lograr la permanencia, pero su balance fue de una sola victoria en doce encuentros. A pesar de los resultados, el técnico defendió su trabajo: “Tengo la conciencia tranquila, creo que los futbolistas están contentos de cómo hemos trabajado”. El descenso no puede atribuirse únicamente a Oltra, pero su gestión ha sido muy cuestionada, especialmente por su decisión de no contar con Jordi Escobar, a quien él mismo reconoció como su mejor delantero. La justificación del técnico se centró en el estilo de juego del equipo. La decisión de relegar a Escobar ha sido una de las más criticadas, ya que el equipo carecía de gol y el entrenador prescindió de su delantero más talentoso. “Cuando estás con el agua al cuello, no necesitas sistema, [necesitas] ganar partidos”, es una de las reflexiones que deja el tertulión azulgrana en Deportes Cope Ahora, el Huesca mira al futuro en Primera Federación con la esperanza de aprender de los errores. El club ha depositado su confianza en el nuevo director deportivo, Javier Sanz, que tendrá plenos poderes para confeccionar el nuevo proyecto. Mientras, la afición, que ha sido el gran pilar del equipo durante este año tan difícil, espera con ilusión el inicio de una nueva etapa.
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