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En el mundo de la alimentación, parece que cada día surge una teoría nueva. Lo que ayer era estupendo para la salud, hoy parece que no lo es tanto, y viceversa. Esto hace que muchas veces comamos guiados falsos mitos o por el típico «se ha dicho toda la vida», en lugar de hacer caso a la ciencia. Con el objetivo de poner un poco de orden en este sentido, el Dr. Antonio Escribano , especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Centro de Andalucía, ha hablado recientemente en un vídeo en la cuenta de Instagram del hospital (@ hospitalcentroandalucia ) para desmontar algunos de los mitos más extendidos. Es, probablemente, una de las afirmaciones más repetidas en las reuniones familiares o incluso en algunas consultas médicas de hace décadas: «una copita de vino tinto al día es buena para el corazón». Sin embargo, el Dr. Escribano es tajante al respecto. Según el nutricionista, el vino nunca es bueno , en ningún momento ni bajo ninguna circunstancia médica. Aunque explica que hay personas que pueden tomarlo y tolerarlo bien, desde el punto de vista de la salud pura y dura, lo mejor es no tomar ninguna cantidad. No hay un beneficio que justifique el consumo de alcohol, por pequeño que sea, echando por tierra uno de los mitos más agradables de creer, pero menos científicos. Si el vino ha salido mal parado, el huevo es el gran rehabilitado. Durante años se nos dijo que no debíamos comer más de dos o tres huevos a la semana porque disparaban el colesterol. Hoy sabemos que eso era un error. El Dr. Escribano asegura que este es un mito de hace muchísimo tiempo que ya no tiene sentido. No solo no suben el colesterol de forma perjudicial, sino que el huevo contiene colina , un nutriente esencial para que nuestro cerebro funcione correctamente. De hecho, el nutricionista recomienda tomar un huevo al día, o al menos cinco a la semana, ya que es algo totalmente beneficioso para una dieta sana. Mucha gente se pasa al pan integral pensando que así va a adelgazar mágicamente, pero la realidad es distinta. El especialista aclara que el pan integral tiene prácticamente las mismas calorías que el pan blanco. La diferencia real está en la fibra. El pan integral conserva la «cascarilla» del trigo, lo que ayuda a mejorar el tránsito intestinal y la evacuación. Por lo tanto, es mejor para ir al baño y para sentirnos saciados antes, pero no es un alimento «de dieta» en sentido estricto. Estamos acostumbrados a inflarnos a naranjas o suplementos en cuanto sentimos un estornudo, pero, ¿sirve de algo? Según el Dr. Escribano, sí, pero no de la forma mágica que pensamos. La vitamina C, siempre que se tome de forma regular a través de la fruta , ayuda a incrementar nuestras defensas. El nutricionista aclara que no es que la vitamina C «evite» que te resfríes (puedes coger el virus igual), pero sí consigue que tu cuerpo combata mejor la enfermedad una vez que aparece. Aquí el doctor le da la razón al mito. Aunque el balance de calorías es importante, parece que el momento del día en el que las ingerimos también cuenta. Por la noche, el cuerpo entra en un estado de reposo y la actividad disminuye drásticamente. El doctor afirma que, aunque no sea una regla matemática exacta, la comida nocturna tiende a «asimilarse más» . La experiencia en consulta demuestra que las personas que concentran la mayor parte de su comida por la noche, en lugar de hacerlo durante el día, tienden a engordar más. Para terminar, el Dr. Escribano aborda el tema de los endulzantes. En una batalla entre el azúcar refinado y la miel, no hay duda posible para él. Define a la miel como el edulcorante natural de la naturaleza por excelencia. Sus propiedades y su origen natural la sitúan muy por encima del azúcar procesado. «Donde se ponga la miel, no se pone nada» , concluye el nutricionista, recomendándola como la mejor opción para endulzar los platos de forma más saludable.
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