Diario de Noticias
El restablecimiento del IVA de la energía eléctrica al 21 % desde ayer no deja de ser sintomático de una vulnerabilidad estructural en materia energética. La subida tributaria obedece a una mecánica normativa que elimina la rebaja del impuesto al moderarse los precios en los mercados mayoristas. Pero esta dinámica encierra un ciclo económico perverso que no debe hacer perder la perspectiva del problema de fondo: la dependencia. Un impacto geopolítico encarece el gas o el petróleo, disparando la inflación, ante la que el Gobierno español responde con rebajas impositivas de emergencia. Cuando la tormenta amaina y los precios de origen caen, los impuestos vuelven a su cauce ordinario. Pero de nuevo, esa restauración fiscal acaba impulsando el IPC que motivó su implantación: Facua calcula que la vuelta al 21% encarecerá la factura un 24%, sumando mecánicamente casi un punto a la inflación general.
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