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Luis Enrique acaba de ganar la segunda Champions consecutiva al mando del París Saint Germain (PSG) francés. En la final derrotó al Arsenal inglés que dirige Mikel Arteta y que se ha proclamado campeón de la Premier. Y el también inglés Aston Villa entrenado por Unai Emery venció al Friburgo en la final de la Europa League. Son los más recientes y sonados éxitos de tres de los 82 técnicos españoles que han emigrado para poner en práctica sus conocimientos en clubes y selecciones de los cinco continentes. A Pablo Franco (Madrid, 1980) le dieron la alternativa con 34 años, uno de los más jóvenes de siempre en debutar como entrenador en Primera división. Su carrera parecía meteórica: Preferente, Tercera, Segunda B y de ahí al Getafe, donde consiguió la permanencia. Sin embargo, y contra todo pronóstico, se vio en el paro. Venciendo los lógicos temores, se atrevió a embarcar rumbo a Georgia, antigua república soviética, para iniciar un camino que le ha llevado ya a siete países con un breve paréntesis en el Real Madrid – formó parte del cuerpo técnico de Julen Lopetegui –. La ruta ha sido Georgia, China, Kuwait, Tanzania, Sudáfrica, Arabia Saudí y Marruecos. «El nivel del entrenador español es excepcional en cuanto a preparación, entendimiento del juego y la filosofía que queremos proponer. Me considero un poco pionero porque salí fuera en 2016 y entonces no éramos tantos en el extranjero. Estábamos en esa zona de confort y no teníamos el atrevimiento, quizá por el perfil del ciudadano de mediana edad que no manejaba idiomas. En cambio, ahora ya no nos da miedo. Somos muchos, muy buenos y no hay sitio para todos en nuestro país, por lo que tenemos que buscarnos la vida. Muchos dirán que esto viene también porque ganamos un Mundial y dos Eurocopas, pero si luego tú no eres capaz de cosechar buenos resultados al final esas puertas se cierran», explica Franco, que dirige al Maghreb Fez, un histórico que está luchando por el título en la Liga marroquí pese a que lleva sin ganarla desde 1985. «Es una Liga espectacular; los estadios son top-5 mundial, sin duda. Y siguen invirtiendo de cara al Mundial 2030. Nuestro equipo podría competir en España con equipos de media tabla hacia abajo. El futbolista marroquí tiene mucha calidad y es muy competitivo. Y con nuestro trabajo hemos dado un empuje táctico que a lo mejor faltaba. Las aficiones son impresionantes: el colorido, el sonido de aquí en pocos lugares lo encuentras. Hemos enganchado a la ciudad, tenemos una asistencia media de 27.000 espectadores y cantan desde dos horas antes», asegura. Lo peor de la Liga marroquí, según Franco, es «la organización, un desastre». El calendario se ha ido estirando al solaparse las competiciones y las últimas jornadas se van a disputar en paralelo con el Mundial. Una década en destinos exóticos dan para mil anécdotas. El madrileño recuerda que «en países como Sudáfrica o Tanzania hay mucha superstición y magia negra. Estábamos jugando la vuelta de los cuartos de final de la Copa Confederación y justo al final del calentamiento los jugadores se pusieron alrededor del círculo central, prendieron fuego a un producto y se montó una hoguera. En África ves mucho rociar con productos las porterías o poner humus en los vestuarios». Y sobre el porvenir añade: «Si algo me ha enseñado el fútbol es que hacer planes sirve de poco. En el fútbol hay presente, no hay futuro. A mí me encantaría tener la oportunidad de entrenar en España, en Primera o Segunda, un poco por cerrar el círculo y porque creo que es donde merezco estar, pero tampoco me cierro puertas en ningún lado». Si de jugador Íñigo Calderón (Vitoria, 1982) probó suerte en Inglaterra, Chipre e India, de entrenador no iba a ser distinto. Tras dirigir al juvenil del Alavés, le dieron la oportunidad en el sub-18 del Brighton y más tarde en el Bristol Rovers de League One –tercera categoría inglesa–, antes de aterrizar en el Kitchee SC, con el que ha conquistado la Premier League de Hong Kong. La superioridad ha sido aplastante: «Se planteó un play-off entre los cinco mejores y ya éramos campeones por la diferencia de puntos». «Venir hasta Hong Kong no estaba en mis planes, lo veía muy lejos, pero todo el mundo me hablaba maravillas de la vida aquí. Es un club con mucha ambición, que llevaba dos años sin títulos. Creo que ha sido un acierto total», afirma. Su nombre fue recomendado por otro español, Josep Gombau, actual entrenador del sub-21 del Aston Villa y antiguo técnico del Kitchee. Y a Calderón le acompañan Nando Recio como segundo y Jordi Tarrés de director de la cantera. Además, hay otros cinco españoles en la plantilla, el más conocido Asier Illarramendi, ex del Real Madrid. «El Kitchee es el equipo mejor organizado, somos los únicos que tenemos una ciudad deportiva propia. Y este año nos han dado el premio a la mejor academia de Asia. Es un club que trabaja muy bien, y también hay mucha presión porque somos el rival a batir», desgrana. Asimismo, admite que «el nivel local no es alto, en España sería como la Segunda o Tercera RFEF», pero la próxima temporada jugarán la Champions 2, que «sí que es un buen escaparate y tengo muchísimas ganas». Este año, por ejemplo, el Al-Nassr de Cristiano Ronaldo perdió la final contra el Gamba Osaka japonés. Hong Kong es una tierra de «contrastes». «Hay rascacielos como en Nueva York, pero a media hora hay monte y casi selva; hay muchísima gente, pero es muy segura; fueron colonia inglesa y a nivel cultural y social también son algo diferentes a los chinos. Hablan cantonés, no mandarín. Me gustaría aprender el idioma, aunque tampoco sé el tiempo que voy a estar», relata Calderón, que tiene claro que «el entrenador español es de los mejores, por no decir el mejor del mundo. Los resultados son evidentes, no es casualidad». Julio Velázquez (Salamanca, 1981) ha hecho historia en Bulgaria. El Ludogorets, de la pequeña Razgrad, una ciudad ubicada al noreste del país con la población de Eibar, había impuesto una dictadura en la Liga para desesperación de los grandes clubes de la capital, CSKA y Levski Sofia. Catorce títulos seguidos consiguió el Ludogorets, que este año ha hincado la rodilla frente al Levski de Velázquez, ganador del campeonato con cuatro jornadas de antelación. Un hito. «Mejor imposible, nos hemos clasificado para la previa de la Champions», declara el salmantino. Lo malo es que prácticamente no tendrá vacaciones. Apenas 15 días y vuelta a empezar porque el 7 de julio, en pleno Mundial, se disputan las primeras rondas de las competiciones europeas. El Levski tendrá que ganar cuatro para estar en la fase de grupos de la próxima Champions, tres para la Europa League y dos para la Conference. Velázquez aterrizó en Bulgaria en enero de 2025 con Fernando Gaspar y José Antonio Morga, segundo entrenador y preparador físico. Y esta temporada llegó la nutricionista Marina Orea, también española. «La mayoría de veces en mi carrera me había tocado dirigir a equipos con el objetivo de salvar la categoría, y un aspecto que me resultaba atractivo del Levski era el luchar por ganar, romper la hegemonía del Ludogorets», comenta. Lo de entrenar ha sido para Velázquez «totalmente vocacional». «Llevo 29 años; empecé muy joven y he dirigido desde benjamines a equipos de Primera división», presume. Su trayectoria en clubes como Villarreal, Murcia, Betis, Alcorcón o Zaragoza la ha combinado con «experiencias» en Italia, Portugal, Holanda y la actual en Bulgaria. «Siempre he sido muy inquieto y es muy interesante tanto a nivel profesional como vital el aprender nuevos idiomas, entender nuevas culturas... te abre las miras. El mundo es muy grande, de hecho mi hijo nació en Holanda y es muy enriquecedor», cree. Finalmente, considera que «hace años costaba más salir del país, éramos reacios, y nos hemos dado cuenta de que hay muchas posibilidades de crecimiento fuera y se está demostrando que el entrenador español está muy preparado, tiene mucha capacidad de adaptación y está consiguiendo rendimiento en contextos diversos». El culmen de la carrera de cualquier técnico es dirigir a una selección nacional en un Mundial, la cita balompédica más importante. El buen hacer de los entrenadores españoles emigrantes quedará reflejado en el torneo que, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, arranca el próximo 11 de junio. Tres seleccionadores representarán a España en otros tantos combinados extranjeros: Roberto Martínez (Portugal), Julen Lopetegui (Qatar) y Thomas Christiansen (Panamá).
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