ABC
Francisco Postiglione tiene los ojos llorosos cuando habla de su equipo. No acaba de recibir una mala noticia, tampoco ha ocurrido ninguna tragedia; simplemente le han preguntado qué significa 9z para él, y la respuesta le sube desde algún lugar que no es exactamente el pecho, sino más abajo, más antiguo. «Para mí es mi hijo», dice, y hace una pausa. «Yo dejé de lado todo lo que tuve en mi vida para dedicarme a esto». Postiglione tiene treinta y tantos años, habla rápido con acento porteño y, en este momento, está sentado en el sótano de una una 'gaming house' de Madrid, a pocas semanas del campeonato mundial de 'Counter-Strike'. En la planta de arriba, cinco jóvenes llevan horas... Ver Más
Go to News Site