ABC
En el Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid todavía recuerdan cómo vivieron la noticia de que su compañera anestesista Mónica García iba a ser la próxima ministra de Sanidad de España. Fue a finales de 2023, año y pico después de que la entonces líder de Más Madrid abandonara temporalmente la profesión para presentarse a las elecciones de la Comunidad de Madrid. Entonces, las opiniones entre los médicos del centro hospitalario estaban divididas: mientras unos estaban convencidos de que su colega iba a mejorar sus condiciones, otros no tenían ninguna esperanza. Pero ninguno se imaginaba que dos años más tarde estarían manifestándose y yendo a la huelga por las condiciones que la compañera con la que compartieron quirófano, información sobre pacientes e incluso cafetería les querría imponer. Ninguno de los profesionales que trabajaron con García y con los que ha hablado ABC dudan de su profesionalidad como anestesióloga. Al revés, defienden que siempre ha hecho un buen trabajo y que conoce de primera mano las condiciones en las que trabajan actualmente los médicos. De ahí que la sorpresa, o más bien la decepción, sea mucho mayor que si hubiera sido cualquier otro político el que propusiera este Estatuto Marco , la norma que regula las condiciones laborales del personal que trabaja en la sanidad. En el 12 de Octubre, sigue habiendo dos posturas entre sus excompañeros de profesión, pero esta vez ninguna del lado de la actual ministra. «Yo solo veo dos opiniones: los que ya se lo veían venir y nunca confiaron en que, como ministra, Mónica pudiera mejorar las cosas y los que están muy decepcionados porque pensaron que sí e incluso la apoyaron», expone Álvaro García-Sesma, cirujano general y de trasplante hepático del centro. Este especialista realizó ya la formación como cirujano en el centro al mismo tiempo que García hacía lo mismo como anestesióloga. Después, ambos pasaron a ser adjuntos, y a lo largo de los años coincidieron a menudo en el quirófano. Vivió también los momentos en los que la ahora ministra empezó con el activismo político. «Ahí ya se hablaba de las condiciones laborales de los médicos, de las guardias, etc., pero ella siempre estaba más centrada en reivindicar que no se privatizara la sanidad y contra la gestión de la Comunidad de Madrid», cuenta. Aun así, prosigue este cirujano, García no era ajena a estas reivindicaciones que los médicos empezaban a defender, centradas, además de en las guardias, en la precariedad laboral que consideran que han ido adquiriendo con el paso del tiempo. Y precisamente por eso, porque saben que conocía bien esas condiciones, se sienten especialmente dolidos por algunos de los comentarios que ha hecho desde que empezó el conflicto con sus compañeros de profesión, como el de que cobraban como ministros, algo por lo que pidió perdón y rectificó. «Dudo mucho que ella se considerara una privilegiada. No ha sido una anestesista que trabajara de 8 a 15 horas y con sueldazo, es una anestesista que ha estado trabajando a las 4, 5 y 6 de la mañana sin dormir en un equipo de trasplante. Dudo mucho que alguien que trabaje en esas condiciones pueda sentir que los médicos somos unos privilegiados», remarca. Recuerda por su parte Juan José Parra, cardiólogo, una de las últimas veces que habló con Mónica García. Fue precisamente en una guardia antes de que la ahora ministra dejara el hospital para dedicarse plenamente a la política. «Había un paciente complejo a las 4 o 5 de la mañana que se puso muy malito. Llevábamos ya 20 horas trabajando. Había que intubarlo y avisamos a los compañeros de anestesia, vinieron y fue todo bien. Fue la típica guardia malísima, sin poder dormir nada, y cuando terminamos y fuimos a desayunar nos los encontramos y estuvimos comentando lo mala que había sido la guardia. Y Mónica dijo que esto no podía ser, que no podíamos seguir con esa situación de guardias, que eso tenía que cambiar», comenta con cierta perplejidad. Parra trabaja ahora en el Hospital de Móstoles, pero hasta 2024 ejerció durante más de 20 años en el 12 de Octubre. Fue delegado sindical de Amyts (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid) en el centro, de manera que coincidió mucho con García, sobre todo a partir de 2012, cuando la ahora titular de Sanidad empezó a mostrarse muy activa en las reivindicaciones, evoca este cardiólogo. Era la que «llevaba la voz cantante», afirma, en todas las manifestaciones y movilizaciones contra la gestión de la Comunidad de Madrid, a la que acusaba de privatizar la sanidad. Pero sus reivindicaciones, asegura, iban más allá y también entonces formaban parte de su discurso los derechos laborales de los médicos y las guardias. «Siempre ha sido súper reivindicativa, tanto de pasillo como de forma abierta. No tenía problema en decir que había que acabar con las guardias, que no están bien pagadas o que no computan para la jubilación. Todas las reivindicaciones que tenemos ahora son precisamente lo que ella pedía», relata. Precisamente este lunes, en una rueda de prensa, Mónica García aseguraba que es mentira que las horas de guardia no computen para la jubilación. «Las únicas horas que no cotizan son las que se pagan en B. Las horas de guardia cotizan y cuentan para la vida laboral, luego cuentan para la jubilación», defendió. Estas recientes palabras son un añadido más al «fraude» o la «decepción» de la que hablan sus colegas. «No sabemos qué le ha pasado. Ha llegado a ser ministra y tiene la posibilidad de cambiar todas estas condiciones indignas y no lo hace y encima cambia totalmente de opinión y hace todo lo contrario a lo que decía. Eso es lo que más nos choca», sostiene Parra. También este lunes el comité de huelga médica se reunió con representantes del ministerio para tratar de alcanzar un acuerdo, pero ese encuentro fue, según los sindicatos médicos, infructuoso. Los sindicatos médicos no ven intención por parte del departamento de Mónica García de desbloquear el conflicto. En la cita, aseguran, no se les presentó ninguna propuesta para frenar la movilización, por lo que continúan son su intención de llevar a cabo otra semana de huelga del 15 al 19 de junio. «La Mónica García de hace cinco años ni de broma, ni por asomo, aceptaría este Estatuto Marco ni diría que tiene mejoras. No lo habría aceptado jamás, lo habría criticado, se habría manifestado en su contra, habría propuesto una huelga...», denuncia Juan José Parra, que cree «imposible» que una persona «tan reivindicativa y activa» haya cambiado de opinión en tan poco tiempo. «No me creo lo que dice, miente. Son muchas mentiras las que salen de su boca y duelen todavía más porque es una médica que sabe lo que hay. Yo pienso que sigue pensando exactamente lo mismo que antes, pero no sé si por las circunstancias de su puesto o promesas de un futuro no sé si en la Asamblea de Madrid o en la OMS le obligan a traicionar sus principios», lamenta este cardiólogo. Parra es uno de los compañeros de hospital que, cuando la vio asumir la cartera de Sanidad, confió en que Mónica García cambiaría la situación de los médicos. También para Nadia García, neonatóloga en el centro hospitalario, fue «ilusionante» que una compañera, con la que habían contado en alguna ocasión para apoyarles con reclamaciones a la Comunidad de Madrid por su situación de temporalidad, asumiera esa responsabilidad. «Lo viví con esperanza y como una oportunidad de mejorar las cosas», afirma. Pero en cuanto anunció su propuesta de Estatuto Marco esa visión cambió. «Ha sido una decepción absoluta. Es verdad que nosotros somos un colectivo que tenemos la responsabilidad clavada en el alma y nos ha costado mucho despertar, pero las condiciones ahora mismo son insostenibles, con guardia tras guardia sin dormir, sin descanso adecuado... es súper injusto con respecto a cualquier otro profesional sanitario y ella lo sabe. Y que sea ministra de Sanidad y en medio de este conflicto se esté centrando en hacer su campaña a la Comunidad de Madrid es decepcionante», critica García. Y, como a muchos de sus compañeros, le cuesta creer que haya podido cambiar de opinión en tan poco tiempo y duda de su margen de actuación: «Pero me da igual, ni siquiera lo ha intentado».
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