Ultima Hora Mallorca
Ya lo creo que se canta lo que se pierde: de los nueve a los catorce años, hasta 1974 –mundo aquel maravilloso, le pese a quien le pese– estudié (estaban por allí mi hermano Pedro, Calderón, Vicente Cañellas, Rafel Camps o Juan Oliver o Víctor Eyaralar) en la Aneja (Escuela Normal) donde tuve maestros magníficos como don Melchor Rosselló, don Antonio Guillén, don Sebastián, don Francisco Sáez (con quien quince años después coincidiría en las clases de doctorado de Camilo José Cela) y sobre todo tuve al inolvidable don Pedro Cerdá, que tenía una extraordinaria colección de exlibris y sobre todo se centraba en las matemáticas y en que ejercitáramos la memoria: lo mismo aprendíamos la lista de los ríos o de todos los estrechos geográficos europeos (todos), que largas poesías.
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