El Periódico Extremadura
Estos días he huido del polvo de la feria cacereña para encontrarme por vez primera en mucho tiempo con la arena de la playa. Necesitaba ese break mental, abrir las ventanas del alma y sincronizarme con un mundo que no ha perdido su belleza tras un tiempo en que me he sentido ausente de él. En este reencontrarme con la madre tierra, en los Caños de Meca, me he topado con algo que ha sido como un aldabonazo en mi cabeza: los restos de una patera en las rocas del faro de Trafalgar.
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