Faro de Vigo
El fútbol siempre ha estado rodeado de supersticiones y a ellas no son ajenos muchos de los actuales futbolistas, aunque aparenten modernidad y distancia sobre ciertas liturgias. Entrar con el pie derecho al campo, mantener la misma vestimenta con la que conseguiste la última victoria, persignarse al inicio del partido o tener las mismas rutinas en las horas previas a acudir al estadio han sido costumbres seguidas por las distintas generaciones de jugadores, técnicos o aficionados. Y los rituales continúan muy presentes en el deporte rey, como en las últimas horas desvelaba el céltico Borja Iglesias o su técnico Claudio Giráldez días atrás. El delantero compostelano, que se encuentra concentrado con la selección española en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas hablaba estos días sobre los «muñecos de la suerte» que le han regalado sus amigos y con los que piensa montar un altar durante los días del Mundial de Estados Unidos, México y Canadá para alejar las malas vibraciones. El fetichismo, elevado a los altares.
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