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La llegada de los últimos meses de la primavera y del inicio del verano es un tiempo propicio para que las trampas colocadas a los mosquitos vuelvan a detectar un repunte de la circulación del virus del Nilo . Este año, en el que las intensas lluvias del invierno han multiplicado la vegetación invasiva en ciertas zonas de la ciudad, el Ayuntamiento de Sevilla quiere extremar las precauciones para evitar que esta enfermedad pueda ser transmitida a la población a través de la picadura de uno de estos insectos. Es por ello que el gobierno de José Luis Sanz acaba de publicar la licitación de un contrato en el que busca a una empresa que se encarga de hacer una actuación concreta al respecto en diez zonas de la ciudad calificadas como «prioritarias». En concreto, y como se indica en los pliegos de la propuesta, la adjudicación tiene como objeto la realización de acciones de prevención y de control en diversas zonas públicas como calles, jardines o parques , así como en los edificios e instalaciones cuyo mantenimiento sea competencia municipal. En ellos, como se insiste, se requiere «con carácter de urgencia» el refuerzo de la actividad de desinfección, desinsectación y desratización (DDD) que desarrolla el Ayuntamiento de Sevilla en su plan municipal frente al virus del Nilo previsto para este 2026, mediante la contratación de una empresa aplicadora de biocidas. Sus equipos centrarían la actuación en las zonas de mayor incidencia del vector mosquito, una vez que ha sido comunicado el grado de riesgo en la capital hispalense por la autoridad competente. La licitación publicada por la delegación de Espacio Público, Consumo, Cementerio y Protección Animal, que dirige el concejal popular José Lugo, cuenta con un presupuesto aproximado de unos 60.000 euros, la cifra con la que contaría la empresa seleccionada para llevar a cabo estos trabajos. En el expediente también se especifica que se han determinado por parte de los técnicos municipales unas zonas de Sevilla que se consideran que son «prioritarias» y «no exclusivas» para aplicar estos tratamientos. Una elección que se ha adoptado teniendo en cuenta «la experiencia previa», así como «las denuncias ciudadanas». Las mismas son Pino Montano, Heliópolis, San José Obrero, el Gordillo, el Tardón, el barrio C del Polígono San Pablo, Polígono Sur y Sevilla Este (en el entorno del parque Infanta Elena prioritariamente). Además, se incluyen también todas la láminas de agua que están detalladas en el plan municipal frente al virus del Nilo. Las labores de la adjudicataria consistirán en aplicar los tratamientos que sean necesarios en los colegios y centros educativos, en los imbornales y en aquellas zonas donde los insectos depositan los huevos de sus crías para el control de las larvas en las calles y espacios públicos. Para ello, se tendrán en cuenta las zonas indicadas por la Junta de Andalucía en las que se han producido casos confirmados de este virus, así como aquellas situadas en los entornos más próximos a lugares frecuentados por niños y en los que, bajo criterios técnicos, sean determinados por los técnicos municipales. En estos lugares se incluyen también los posibles refugios de mosquitos más adultos por si fuese necesario frente a enfermedades emergentes que sean transmitidas por vectores de incidencia sanitaria. Unos tratamientos que serán compatibles con los realizados de manera ordinaria. La empresa en cuestión deberá emitir unos certificados en los que quede constancia del número real de imbornales que han sido tratados en cada una de las calles de la capital hispalense, así como la superficie y metros lineales de vegetación en los que se ha aplicado la fumigación. De cara al cálculo del presupuesto de 60.000 euros , los técnicos han estimado que el coste del tratamiento químico larvicida en los husillos será de 2,10 euros por unidad. Por otro lado, se pagará a 154 euros la hectárea para aquellas zonas de tratamientos biológicos larvarios. Finalmente, se abonará a los mismos 154 euros cada tres kilómetros lineales de vegetación tratada frente a insectos adultos, de cara a la prevención de posibles contagios. Con ellos, el Ayuntamiento de Sevilla quiere sentar las bases necesarias para que la población de mayor riesgo esté protegida ante este virus del Nilo.
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