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Los pensionistas son uno de los colectivos más desfavorecidos en España. Su situación no ha dejado de empeorar en los últimos años debido al importante agotamiento de la hucha de las pensiones, lo que ha provocado que estas caigan cada vez más a la baja y, sobre todo, que no haya quedado más remedio que elevar la edad a la que los trabajadores pueden poner fin a su trayectoria profesional. Y dentro de esta cuestión hay un punto que preocupa especialmente a los pensionistas y es «la eliminación de los coeficientes reductores de las jubilaciones anticipadas de las largas carreras de cotización». Esta es una cuestión que ya se intentó solucionar en el año 2020, pero cuyas medidas fueron insuficientes, lo que ha provocado un enfado generalizado dentro del sector. Así lo narra Alfonso Muñoz, experto en este tipo de asuntos y trabajador de la Seguridad Social, quien afirma que «sigue habiendo una clara sensación de injusticia en relación a la penalización en las jubilaciones anticipadas de las largas carreras de cotización». Un problema que el Gobierno debería intentar solucionar, ya que se alarga durante más de un lustro. Concretamente, desde que se firmara el Pacto de Toledo, en noviembre de 2020, cuando «se aprobaron una serie de recomendaciones para reformar el sistema de pensiones». Sin embargo, estas han demostrado ser insuficientes y es que hoy en día, la jubilación anticipada se estaba utilizando como una herramienta para reajustar la plantilla, es decir, no como una elección del trabajador y sí como una salida forzosa del mercado laboral. Respecto a esto, el Pacto de Toledo decía que «esta modalidad debía reservarse para trabajadores con largas carreras de cotización» y pedía «analizar si los coeficientes reductores eran justos desde el punto vista financiero y de equidad». Para buscar responsables, este funcionario de la Seguridad Social lo tiene claro: «El Gobierno tenía que dar respuesta a esta situación que cuestionaba la comisión del Pacto de Toledo». Para ello se aprobó un complemento para los jubilados que cumplieran con una serie de requisitos: A partir de ahí, a aquellos pensionistas que cumplieran con estos requisitos se les aplicaba un complemento desde marzo de 2022. «Esto venía a corregir un grave fallo del sistema porque no reflejaba el esfuerzo contributivo de esas personas». Sin embargo, siguen siendo necesarios retoques muy importantes para acabar con la sensación de injusticia total. Para el experto Alfonso Muñoz, la medida no ha resuelto el problema. Esto es algo que ha reconocido el Congreso de los Diputados que aprobó una moción para instar al Gobierno a eliminar los coeficientes reductores de los pensionistas con 40 o más años de cotización. «Lo que se hizo en el 2021 no fue suficiente y hay que volver a reformar. La pelota está en el tejado del Gobierno». A pesar de que alrededor de esta circunstancia reina ahora mismo una sensación de caos total, el especialista Muñoz propone un plan de soluciones. «Se necesita un sistema coherente en todos sus factores. La pensión de jubilación se calcula en base a dos factores: la base de cotización y los años cotizados. Pero el sistema falla en la edad de jubilación. Hasta el año 2012 todos nos jubilábamos a los 65 años. Pero después ha ido aumentando hasta los 67 años que será en 2027, salvo aquellos que hayan cotizado 38 años que podrán seguir haciéndolo a los 65 años». Muñoz propone una serie de principios que parecen bastante lógicos y coherentes: «La edad ordinaria de jubilación debería depender de los años cotizados. Es decir, cuantos más años cotizados, antes podrás jubilarte sin penalización». Y explica con un ejemplo unos cálculos muy sencillos: «Lo normal es jubilarte a los 67 años, salvo que acredites 38 años cotizados, lo que permite jubilarse con 65 años». Pero a partir de ahí, propone que «cada seis meses de cotización extra permitan jubilarse tres meses antes de esa edad». Para Alfonso, «esto introduce coherencia en el sistema. Se reconoce el esfuerzo contributivo de aquellos trabajadores con largas carreras de cotización y se reduce la necesidad de aplicar coeficientes reductores. Sería una edad de jubilación adaptada a cada trabajador que aporta equilibrio al sistema, respeta el principio contributivo y corrige una situación que lleva mucho tiempo sobre la mesa». Aunque no se trata de una solución sencilla, tal y como él mismo explica: «Habría que recalcular para cada pensionista afectado cuál hubiera sido su edad ordinaria de jubilación bajo el modelo de progresividad contributiva, es decir, si se jubiló antes de tiempo o si lo hizo correctamente en función de sus años de cotización». Para aquellos casos en los que la jubilación se hubiera producido dentro de la edad ordinaria de jubilación habría que eliminar los coeficientes reductores porque se trataría de corregir una clasificación errónea. Y por último, «en los casos en los que sí pudiera existir cierta anticipación deberíamos aplicar una reducción proporcional de esos coeficientes y solo mantenerlo cuando estemos ante una jubilación claramente anticipada». «Lo mejor sería crear un complemento de equidad contributiva permanente para realizar esa compensación entre lo que se percibe y lo que se debería con el nuevo criterio. Establecer unos efectos económicos razonables aplicables desde la reforma de 2022».
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