Jot Down Magazine
Una de mis primeras crisis existenciales ocurrió el verano —tendría ocho años, puede que nueve— en que descubrí los Risketos. Eran unos cilindros anaranjados cubiertos por un polvo fluorescente que teñía los dedos, la lengua y, en mi caso, también el alma. Mientras mis amigas comían insípidos gusanitos o pelaban […]
Go to News Site