ABC
¿Puede ser otro caso del hijo devorando al padre? Metafóricamente, claro. Aquí el padre serían los conciertos de Bad Bunny y el hijo llegaría de parte de La Casita, el escenario adicional ideado por el puertorriqueño para que los famosos ocupen esa zona y formen parte del espectáculo. De la selección se encarga un tal Jeremy Villanueva, hombre de confianza del cantante y ahora el encargado de decidir quién es lo suficientemente famoso -o gran fan- para entrar. Un buen día, y ávido como siempre está de ofrecer cosas diferentes para elevar su estatus de artista de su generación, a Bad Bunny se le ocurrió un razonamiento inverso: invitar a los famosos a ser parte fundamental del espectáculo y no simplemente que estos aparecieran arbitrariamente un rato fugaz en las pantallas de vídeo o en las redes sociales. Aquí que creó La Casita, un espacio singular cerca del escenario en el que imita una modesta residencia de su país natal. Y es allí donde acuden los famosos de cada ciudad en la que toca para disfrutar del espectáculo y que los espectadores también disfruten de ellos. Una idea de lo más inteligente porque sus invitados ayudan a hacer promoción casi gratis de los conciertos de Bad Bunny. De tal forma que La Casita se ha convertido en el 'place to be'. Parece ya que uno no es famoso -o muy fan- si no le dejan entrar en el lugar. O que no es un gran fan de él, en el caso de los anónimos. Decenas de miles de personas corean los temas de Bad Bunny en el caluroso cemento mientras un reducido grupo de personas -unos 65 son los que caben- disfrutan del espectáculo a pocos metros del artista y a veces incluso compartiendo bailes con él. Esto es ser Vip elevado al cuadrado. Aunque también hay anónimos: los que primeros llegan al estadio para pasar largas horas -incluso días- de espera hasta que abren. Y es una persona de confianza de Bad Bunny quien se encarga de seleccionar a las personas que entra: anónimos o famosos. No hay una entrada especial ni un pase de primera clase que garantice el acceso a La Casita. Es Jeremy Villanueva quien se encarga de la selección. Un asistente de producción que ahora es el guardián de La Casita. Por supuesto, esa condición de depositario de la llave y custodio de la puerta le ha llevado a convertirse en uno de los personajes más conocidos detrás de escena de la gira mundial. Amado por los que entran, odiado por quienes quedan fuera. Y por este mismo motivo ya ha habido tensiones. Ahora Jeremy Villanueva va con guardaespaldas y lo protegen celosamente durante su selección. El proceso de selección no está pautado ni reglado. Se puede decir que es por feeling o intuición. Una arbitrariedad que obviamente indigna a quien se le niega el acceso a La Casita mientras tiene que ver cómo otro, al que considera inferior, sí puede pasar. Jeremy Villanueva levanta o baja el dedo a su antojo y luego se coordina con seguridad y producción para que bajen al espacio. Y si hay que buscar un patrón, de lo poco claro que hay está en vestir ropa más o menos casual y alejada del lujo. Y nada de fans histéricos. Eso sí, los famosos lo tienen más fácil: las marcas que patrocinan el espectáculo elaboran sus listas de invitados célebres y finalmente el equipo de producción de Bad Bunny elige quién es los suficientemente famoso o interesante para ellos. De nuevo, con el consejo de Jeremy Villanueva y su ojo escrutador.
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