Cope Zaragoza
Cáritas Diocesana de Astorga ha presentado la memoria de su actividad de 2025, un año en el que ha atendido a casi 4.000 personas en la diócesis. En el acto, celebrado con motivo del Día de la Caridad, han participado el administrador diocesano, Francisco Javier Gay; la directora de Cáritas Diocesana, Inmaculada del Peso; y el director en la UPA de Astorga, José Manuel Rivera. La organización ha destacado un cambio de enfoque para ir más allá del asistencialismo y centrarse en la dignidad y autonomía de las personas. La entidad está transformando su modelo de ayuda. Según explicó Inmaculada del Peso, la idea es "dejar de dar alimentos y dejar de dar ropa" para dar paso a métodos que fomenten la dignidad, como las tarjetas monedero o las tiendas Modaré. Un pilar fundamental de esta nueva etapa es el programa de empleo, que en el último año se ha constituido como agencia de colocación, logrando la inserción laboral de más de 100 personas y contando con la confianza de las empresas locales. Este programa de empleo ha contado con 655 participantes, de los cuales 81 recibieron formación y 180 intermediación laboral. Del Peso ha subrayado que estos avances "ayudan a la persona a no depender, sino a depender de ella misma". La interconexión entre programas es clave, como en el caso del programa de mujer, que deriva a usuarias a formaciones para facilitar su independencia económica. A pesar del aumento del voluntariado, gracias a la figura de un coordinador específico, Cáritas afronta un importante desafío: la bajada en el número de socios y donantes. "Hay gente que está falleciendo y no hay recambio", lamentó Del Peso, lo que genera una gran dependencia de las subvenciones públicas. Por ello, se hace un llamamiento a la colaboración para sostener programas que, como los de discapacidad, mayores, acogida y mujer, consumen más del 80% de los recursos. El administrador diocesano, Francisco Javier Gay, ha recordado que la labor de la entidad brota de una vivencia de fe y busca ofrecer una atención integral. "No pretende Cáritas ser sencillamente una ONG que responde a necesidades, sino que pretende ser una entidad con corazón, que procura que en cada persona se sienta acogida como tal", afirmó. Esta atención se apoya en una red de casi 400 personas entre técnicos y voluntarios en toda la diócesis. Bajo el lema "Elige amar, elige comunidad", la Semana de la Caridad de este año culminará con una iniciativa inédita. El próximo sábado, más de 80 personas, incluyendo voluntarios y participantes de los programas, compartirán una jornada de convivencia en Boisán. José Manuel Rivera, director local, explicó que la idea es superar la mera ayuda para "formar una gran familia y una comunidad". La iniciativa ha sido recibida con sorpresa y gratitud por los usuarios. Rivera compartió la reacción de algunos de ellos: "Ah, pero también contáis con nosotros". La jornada incluirá una marcha, una comida compartida y juegos, con el objetivo de crear lazos y fomentar la fraternidad. La semana se completará con la participación en la eucaristía del Corpus Christi y la instalación de mesas informativas y petitorias en la ciudad.
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