COPE
La tensión en la educación valenciana no afloja tras cuatro semanas de protestas. Los docentes han dado un paso más en sus reivindicaciones con una acampada en la Plaza de la Virgen de Valencia, coincidiendo con el inicio de las pruebas de acceso a la universidad (PAU). Unas 200 personas pasaron la noche acampadas, aunque por la mañana quedaban unas 50, con la intención de no moverse hasta que las propuestas de la Conselleria de Educación sean "reales y efectivas". A pesar de la huelga, la Conselleria de Educación y la Universidad Politécnica de Valencia aseguran que la normalidad es la tónica dominante en el arranque de la PAU. Por este campus pasarán 6.000 de los alumnos matriculados en la selectividad. Sin embargo, la huelga se hace notar en detalles como los globos verdes, símbolo de las protestas, que rodean los bancos de los pasillos. Muchos profesores, como Laura, que imparte castellano, han secundado la huelga sin dejar de lado a sus alumnos. Esta docente ha querido acompañarles en el primer examen, un día clave para su futuro. "Tuve un buen calendario de manifestaciones y de acabar el curso con ellos, así que yo digamos que he ido paralela, con ellos hasta el final, todo lo que han necesitado yo he estado ahí, fuera y dentro del aula, y luego, pues mi reivindicación como profesora", ha explicado en el programa 'Herrera en COPE'. Los estudiantes, por su parte, afirman haber podido solventar las consecuencias de la huelga. Según ha informado Pascual Claramonte, de COPE Valencia, en 'Herrera en COPE', algunos adelantaron temario y otros han resuelto dudas sobre la marcha con sus profesores, sintiéndose atendidos en todo momento. Así lo confirman futuras ingenieras, que aunque reconocen haber pasado por "un poco más de estrés", se muestran satisfechas con el apoyo recibido. "En nuestro centro bastante bien, porque nos han apoyado y nos han ayudado y nos han hecho los exámenes, entonces, nosotros bien", comenta una de ellas. En la Plaza de la Virgen, los manifestantes que quedan mantienen la acampada con la voluntad de seguir y coger fuerza durante el día. A través de las redes sociales, han difundido mensajes para organizar la protesta y gestionar una ‘caja de resistencia’. Con un bote de cristal y algunos billetes ya recaudados, los docentes piden fondos para prolongar la acampada hasta que, según afirman, haya una "solución o al menos una voluntad negociadora por parte del gobierno valenciano". La protesta se enfrenta a un nuevo desafío: la festividad del Corpus Christi. El Ayuntamiento de Valencia ha solicitado a la Delegación del Gobierno que garantice la celebración, ya que mañana comienza a montarse un tapiz en la misma plaza donde se encuentra la acampada. Mientras tanto, los datos oficiales muestran un descenso en el seguimiento de la huelga, situándose en torno al 14% o 15%, aunque repunta en los días de manifestaciones. No obstante, en el marco de la selectividad, se ha empezado a notar cierto hartazgo e incertidumbre entre las familias, que buscan las máximas garantías en un momento vital para el futuro de sus hijos.
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