Cope Zaragoza
Un total de 492 alumnos han comenzado este martes los exámenes de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) en el campus de Soria, una jornada inaugural marcada por los nervios y las expectativas. En Castilla y León, la cifra asciende a 11.500 estudiantes. La primera prueba ha sido Lengua y Literatura, con un comentario de texto titulado “Ultraprocesar el tiempo” y opciones literarias que incluían fragmentos de “Luces de bohemia”, de Valle-Inclán, y “El camino”, de Miguel Delibes. A pesar de la tensión inicial, romper el hielo con el primer examen ha traído una sensación de alivio a muchos. Raquel, una de las estudiantes, admite que sigue “bastante nerviosa” porque “aún quedan bastantes exámenes”, pero se muestra optimista: “viendo el primero y lo bien que ha salido, pues, yo creo que se puede”. Una opinión que comparte Elen, para quien “el primer examen es siempre para acostumbrarse un poco, luego los demás ya será mejor”. Cada estudiante afronta la PAU con sus propias herramientas. Dimi asegura que ha llegado con “una templanza, un saber estar, y intentar dar lo mejor de sí en cualquier momento”. Siente “gratitud” porque intuyó correctamente el contenido del examen. Por su parte, Gabriela ha encontrado un amuleto inesperado tras pasar por momentos personales difíciles. “El otro día vi un gato negro, y yo he decidido tomarme el gato negro como una señal de esperanza para la PAU y de que todo va a salir bien”, explica. Para Gabriela, esta figura se ha convertido en un pilar simbólico en medio de la presión de los exámenes. “Ese gato negro es mi señal de de resistencia en la PAU”, afirma con convicción, una muestra de cómo las vivencias personales se entrelazan con este rito de paso académico. El futuro académico es la gran meta tras la PAU, y las notas de corte son una fuente de estrés desigual. Raquel, que planea estudiar Traducción e Interpretación en Soria, se siente “bastante tranquila”, ya que solo necesita “un 5 de nota de corte”. En cambio, Dimi aspira a un doble grado de ADE y Derecho, donde la exigencia es mucho mayor: “en Zaragoza, por ejemplo, me piden una nota bastante complicada, al final es un 12 y pico”. La decisión de quedarse o marcharse de Soria también define esta etapa. Dimi ve con ilusión la posibilidad de vivir fuera, considerándolo una oportunidad de desarrollo personal. “Muchos de mis compañeros que nunca han salido de Soria, van a tener un enorme crecimiento a la hora de salir”, reflexiona. Gabriela, que quiere estudiar Ciencias Políticas con Derecho en Madrid o Toledo, califica de “un poco caótico” el proceso de buscar universidad y residencia. Durante estos días, el apoyo del profesorado es fundamental. Gema Soria, profesora del instituto Antonio Machado, explica que están allí para ser “su referencia, apoyo, bueno, simplemente un poquito de oxígeno”. Asegura que los alumnos “están preparados” y que “son los nervios los que juegan pasadas”, ya que han realizado multitud de exámenes de prueba. El nuevo modelo de examen también añade un factor de incertidumbre. Elen reconoce sentir “un poco de envidia a los de años anteriores por tener tantas elecciones”. Lo que más le inquieta es el nuevo componente obligatorio. “Eso es lo que más agobia, no saber cuál es el competencial, cuál va a ser el obligatorio”, concluye.
Go to News Site