La Opinión de Murcia
Cuando el alemán Alexander Zverev levanta la cabeza en el cuadro de Roland Garros siente vértigo. El alemán de 29 años nunca había afrontado la recta final de un Grand Slam en la posición de máximo favorito y esa perspectiva, él mismo lo reconoce, le genera una presión desconocida.
Go to News Site