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Enfrentarse a un tribunal médico es una situación que genera una gran ansiedad e incertidumbre en miles de personas cada año. La mayoría de los pacientes acuden a la cita con la creencia errónea de que en esa sala se decide su futuro laboral. Sin embargo, el proceso es más complejo y el resultado no depende exclusivamente de esa evaluación. El abogado Víctor Arpa ha arrojado luz sobre este procedimiento a través de su cuenta de TikTok, explicando de manera sencilla qué esperar y cómo prepararse para tener mayores probabilidades de éxito en la solicitud de una incapacidad permanente. Uno de los puntos clave que aclara el letrado es el verdadero papel del tribunal médico, conocido formalmente como el Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI). Contrario a la creencia popular, "la mayoría llega pensando que ahí deciden si te dan o no la incapacidad, pero no funciona así", señala Arpa. La función principal de este órgano no es conceder o denegar la prestación, sino evaluar la situación médica del solicitante desde una perspectiva técnica y objetiva. Su trabajo culmina con la emisión de un informe-propuesta detallado que se remite al organismo competente. La decisión final recae exclusivamente en el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS). Son los directores provinciales de esta entidad quienes, basándose en el informe del EVI y el resto de la documentación, deben determinar si el trabajador cumple los requisitos para obtener la incapacidad permanente en alguno de sus grados. Por tanto, el tribunal médico actúa como un órgano consultivo y pericial, cuyo dictamen es fundamental, pero no vinculante en todos los casos, ya que el INSS puede apartarse de su criterio si lo considera justificado. La preparación previa a la cita es un factor determinante. Durante la evaluación, el médico inspector o subinspector realizará una serie de preguntas centradas en la dolencia o lesión principal y su evolución. Basandose, sobre todo, en "cómo te afecta a tu trabajo y tus limitaciones reales en el día a día", explica el abogado. Es fundamental ser claro, conciso y honesto al describir las dificultades que la patología provoca para desempeñar las tareas habituales de la profesión o, incluso, actividades cotidianas. No se trata de exagerar, sino de ofrecer un retrato fiel de la situación. El error más grave y frecuente que cometen los pacientes es acudir a la cita sin la documentación adecuada. "El error más grande que comete la gente es ir sin informes médicos actualizados", advierte Víctor Arpa. Aunque el tribunal tiene acceso a parte del historial clínico, es responsabilidad del interesado aportar todos los diagnósticos, pruebas y seguimientos relevantes que respalden su solicitud. En este sentido, el letrado subraya la importancia de presentar informes de especialistas del servicio público de salud, ya que suelen tener un peso considerable en la valoración final. Recibir una resolución denegatoria del INSS no es el final del camino. El sistema contempla varias vías para recurrir la decisión si el solicitante considera que la valoración ha sido injusta o incorrecta. El primer paso es interponer una reclamación previa ante el mismo INSS. Para ello, se dispone de un plazo estricto de 30 días hábiles desde la notificación de la resolución. Este escrito debe estar bien fundamentado, argumentando los motivos de la disconformidad y, si es posible, adjuntando nueva documentación médica que refuerce el caso. Si la reclamación previa también es desestimada, la siguiente y última opción en la vía administrativa es acudir a la jurisdicción social. Esto implica "demandar al INSS en el juzgado", como indica Arpa. En esta fase, será un juez quien, tras analizar todas las pruebas y escuchar a las partes, decidirá si concede o no la incapacidad permanente. Para este proceso judicial es altamente recomendable contar con el asesoramiento de un abogado especializado en derecho laboral y de la Seguridad Social, que pueda guiar al afectado y defender sus derechos con las máximas garantías.
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