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La Laguna Tenerife volteó los pronósticos y comenzó tomando la delantera en la serie de cuartos de final de la Liga Endesa contra el Real Madrid con un meritorio triunfo cincelado desde el triple (16 de 31, un 50% de acierto) que deja poco margen de maniobra a los de Sergio Scariolo, quienes están obligados a ganar dos partidos seguidos para no despedirse de la última opción de levantar un trofeo esta temporada. Amarrado el liderato desde hacía varias semanas, lo que le permitió cierta relajación en el tramo final de la fase regular hasta encadenar cinco derrotas seguidas, tres de ellas en su fortín del Movistar Arena, se materializaba para el conjunto blanco su primer reto relevante desde la Final a Cuatro de la Euroliga. A la cita de Atenas el equipo llegó sin 'cincos' y vio como además se despedía de la temporada un recambio para ellos como Usman Garuba. Un problema que en la competición doméstica sí ha podido solucionar con la incorporación de dos jugadores, el turco Ömer Yurtseven y el maliense Mady Sissoko, al que ya tocó poner en acción aunque solo llevara un día en la capital de España. Más rodado el primero, fue quien destacó entre los demás en el cuarto de salida, anotando seis de los primeros ocho puntos de los suyos y acabando los diez minutos iniciales con ocho dígitos de valoración. Un alivio para el bando local, que no terminaba de estar cómodo y solo pudo abrir algo de distancia con un parcial de 7-0 que acabó contrarrestando ligeramente el rival. En el inicio del segundo acto siguió haciendo daño Yurtseven en la pintura hasta que vio la tercera personal a falta de seis minutos para el descanso. El desconcierto posterior a su salida lo aprovechó el cuadro tinerfeño para, con tres triples seguidos, dos de Thomas Scrubb, ponerse solo a dos, una diferencia que se arrastró hasta el intermedio. De los vestuarios salió el Real Madrid con Sissoko como referente bajo el aro. El reciente fichaje, procedente del Pallacanestro Trieste, había hecho ya un pequeño 'cameo' en el que dejó un tapón y un exitoso 2+1. Pero esta vez tuvo más protagonismo, exigencia a la que respondió con cuatro puntos y dos rebotes para ser el que mejor valoración llevaba en el tercer cuarto hasta que se sentó a falta de 04:48 para la media hora. Mientras el La Laguna Tenerife seguía a lo suyo, aguantando el ritmo, apoyado en el triple para equilibrar la batalla que perdía en el rebote hasta encarar el cuarto decisivo con solo cuatro puntos de desventaja, confiando plenamente en sus posibilidades de ganar, algo que ya había hecho mes y medio antes en el mismo escenario. Era el momento de los hombres importantes, y fue ahí cuando aparecieron Trey Lyles y la dupla argentina formada por Facundo Campazzo y Gabriel Deck. Entre los tres se echaron al equipo a la espalda hasta forjar una renta favorable de cinco puntos a falta de dos minutos, después de una asistencia kilométrica del base culminada con un mate de tronío de su compatriota. Parecía tenerlo en su mano el plantel madridista, pero una vez más los triples del oponente en contraste con los suyos (0 de 7 el Real Madrid en la segunda parte) le obligaron a otra vuelta de tuerca. Dos canastas lejanas de Jaime Fernández y de Aaron Doornekamp, esta última tras un tapón de Tim Abromaitis que evitó que Andrés Feliz sentenciara entrando a canasta, pusieron el 96-95 a falta de catorce segundos. En el siguiente ataque fue Lyles a la línea de tiros libres, fallando el primero, anotando el segundo y dando vida a los de Txus Vidorreta. Tenían por delante 11 segundos pero les bastó con 7 para diseñar una jugada que acabó con triple anotado de Jaime Fernández, obligando al Real Madrid a no fallar en su último viaje a canasta para ganar. Puso la pelota en juego Campazzo y esta le llegó a Mario Hezonja, recientemente nombrado MVP de la competición y que poco antes había fallado un mate con todo a favor. Se perfiló el croata hacia el centro, con opción de tiro 'cómodo', pero no terminó de decidirse, una duda que permitió que le encimase la defensa y le obligase a un tiro más complicado que no entró. El Barça, exhibiendo un gran juego coral, tomó ventaja este martes en la serie de cuartos de final de la Liga Endesa ante el UCAM Murcia Club Baloncesto al que arrolló ganándole a domicilio por 23 puntos (68-91) y el jueves, en el Palau Blaugrana, tendrá la ocasión de sellar su pase a las semifinales. Apenas 48 horas después de perder por 25 en casa ante el Valencia Basket en el cierre de la fase regular (77-102) los catalanes reaccionaron de la mejor manera ante un rival que venía de imponerse por 116-95 al Hiopos Lleida y llegaba lanzado con tres triunfos seguidos y 14 en las 17 jornadas de la segunda vuelta. Xavi Pascual, técnico barcelonista, dejó fuera de la convocatoria a Juan Núñez y Miles Norris y Sito Alonso, entrenador universitario, a Rubén López de la Torre. Sí participaron David DeJulius y Howard Sant-Roos, incluidos en el quinteto ideal y en el mejor quinteto defensivo de la competición, respectivamente, y en los visitantes vieron todo el partido sentados en el banquillo Nicolás Laprovittola y Willy Hernángomez. El partido comenzó con ambos equipos erráticos -el Barça desperdició sus cuatro primeros ataques y el UCAM se estrenó precisamente en su cuarta posesión con dos tiros libres de Jonah Radebaugh-. A continuación llegaron sendos triples del visitante Kevin Punter y el local Sander Raieste y los murcianos mandaron con el 10-5. El cuadro azulgrana, hoy con su uniforme de color crema, reaccionó con el acierto de Juani Marcos y Jan Vesely y cerró el primer el primer cuarto con ventaja (14-16). En el segundo, tras una falta antideportiva señalada a Darío Brizuela y cinco puntos seguidos de Sant-Roos, los de casa retomaron el mando (21-19). Sin embargo, Vesely, Myles Cale y Brizuela, entonados, propiciaron un parcial de 0-13 que dejó un 21-32 a favor de los catalanes superado el ecuador de ese periodo. Aunque Sito paró el partido desde la banda tardó en llegar la reacción grana. Un triple de DeJulius -sus primeros puntos- y un 2+1 de Kelan Martin parecieron espabilar a su equipo (27-32) pero Brizuela estaba en modo jugón y, ya con 16 tantos en su cuenta particular, volvió a disparar a un Barça que alcanzó los 17 puntos de renta (27-44 y 29-46). Al descanso se llegó con un tiro libre de Martin y el 30-46. El 16-30 de esos diez minutos explicaron lo ocurrido en ellos. El cuarto mejor ataque de la Liga, que es el del UCAM CB, apuntaba a estar lejos de sus 91,56 por choque. El encuentro se reanudó con más diferencia (33-52) en un partido en el que ni DeJulius ni Punter estaban siendo resolutivos -seis y cinco puntos hasta el minuto 25-. La escasa anotación del Detroit la acusó más su equipo que la de Nueva York el suyo. Sito fue castigado con una falta técnica posiblemente buscada y la reacción, como suele ocurrir tras una decisión arbitral de ese tipo, llegó por parte de los murcianos, que se situaron a 14 (38-52). Sin embargo, el potencial ofensivo de los culés les hizo volver a estirar los guarismos a su favor (39-59 y 41-61). El murciano no es de esos equipos que se rinden ante la adversidad y se colocó nuevamente a una distancia que le hizo creer en que la remontada era posible. En los diez minutos se entraría con un 52-66 y eso después de que Joel Parra anotara la última canasta del tercer cuarto, con la que truncó un parcial de 7-0. Un triple de Marcos y un 2+1 de Will Clyburn para empezar ese periodo allanaron de nuevo el camino hacia el triunfo para el Barça y la distancia llegó a los 29 puntos con el 58-87 y el 60-89 con el choque ya languideciendo. Los de Xavi Pascual, funcionando muy bien como bloque, controlaron la situación con solvencia ante un rival que no tenía el día en el tiro sobre todo desde lejos -acabó con 6/28 en triples para un 21 % de efectividad por el 55 % de su oponente con un 11/20-. La afición quiso animar hasta el final por una cuestión de orgullo y de reconocimiento a una temporada brillante para el UCAM CB en el que pudo ser su despedida en el Palacio en lo que a este curso se refiere. Es lo que tratarán de evitar los de Sito Alonso el jueves a las siete de la tarde ganando en el Palau Blaugrana, un planteamiento antagónico al que se hace en Barcelona.
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