ABC
Marina Rivers no es de las creadoras de contenido que rehúyen las cuestiones incómodas y lo ha demostrado durante un encuentro organizado por Nivea Sun. La 'influencer' representa a una generación que ha crecido con una alta conciencia sobre la importancia de la protección solar, pero que sigue sin integrarlo del todo como un hábito. La campaña 'Todos los días sale el sol' trata de desestacionalizar la protección solar y convertirlo en un hábito diario. La creadora de contenido, que acumula millones de seguidores en redes sociales, nos cuenta la rutina que asegura cumplir durante todo el año: «Siempre uso protección solar. Me encanta hacerme el skincare, dedicarme tiempo para mí e invertir en mí. Este ratito no me lo quita nadie», aseguró. Haciendo un llamamiento a incorporar la fotoprotección como un hábito cotidiano. «En mi familia, mi abuelo murió de cáncer de piel debido a la exposición solar, y desde entonces mi familia y yo siempre hemos estado muy concienciados con la fotoprotección. Siempre lo hemos tenido muy claro, porque le ha costado la vida a una persona que quieres. Y, sobre todo, una enfermedad que se puede prevenir. Eso te cambia la perspectiva para siempre». La 'influencer' también defendió el uso de los nuevos formatos en barra. «El formato stick para mí es mi favorito. Tengo la piel muy grasa y me gusta porque la aplicación es más sencilla y no me añade más brillo del que ya tengo de forma natural», explicó. Además, explicó que su colaboración con Nivea apela tanto a la confianza en la marca como a su compromiso. «Me parece importante su trabajo junto a la Asociación Contra el Cáncer y que apuesten por información veraz, científica y contrastada», señaló. Uno de los asuntos que más ha perseguido a Marina Rivers durante los últimos años ha sido el cuestionamiento constante de su formación académica. La 'influencer', que acaba de terminar un doble grado de Derecho y Economía, respondió con contundencia a quienes han insinuado que ha recibido algún tipo de trato de favor. «He estudiado en la universidad pública. Allí no hay regalos de nada. Soy un número más», afirmó. Lejos de beneficiarse de su popularidad, aseguró que en algunas ocasiones incluso tuvo que sacrificar oportunidades profesionales por los estudios. «Perdí convocatorias de exámenes por proyectos como La Velada o MasterChef y también perdí oportunidades laborales por seguir con la carrera», recordó. Para Marina, estudiar nunca ha sido un plan alternativo. «No estudio para asegurarme un futuro. Estudio porque creía que podía cambiar el mundo. El derecho le cambia la vida a las personas», comentó a ABC. La 'influencer' también se refirió al acoso que recibe habitualmente en redes sociales, especialmente relacionado con su físico. «Creo que hay muchísima más misoginia y mucho más odio hacia las mujeres exitosas que hacia los hombres». Según Marina, muchas de las críticas buscan restar valor a su trabajo atribuyendo sus logros exclusivamente a su imagen. «Constantemente se me reitera que he llegado donde estoy por mi cuerpo o por mi físico. Es algo completamente absurdo», lamentó. Aun así, reconoce que ha aprendido a relativizar esos ataques. «Yo siempre digo que hago una labor social. Hay mucha gente frustrada que necesita un minutito para odiarme y ser más feliz», comentó entre risas. Uno de los momentos más delicados de la conversación llegó cuando recordó la experiencia de participar en 'La Velada del Año' de Ibai Llanos. Marina admitió que el proceso estuvo marcado por una enorme presión psicológica. «No me compensó para nada. Tuve muchos meses de presión y de hate», confesó. A día de hoy reconoce que sigue teniendo cierta inseguridad cuando recuerda aquella etapa. «Creo que nos obsesionamos demasiado con el resultado de ganar o perder cuando realmente no nos estamos jugando nada», reflexionó. «Es un cinturoncito que luego te lo juro que no te vuelves a poner». La influencer defendió la importancia de que los jóvenes se impliquen en política y desarrollen pensamiento crítico. «Absolutamente todo en la vida es política», aseguró. «Cada vez la población española está más empobrecida. Los salarios no nos dan para tener una vivienda digna ni para independizarnos», señaló. Marina también habló sobre el impacto de las redes sociales en los menores y defendió una mayor implicación de las familias. «Las redes sociales son adictivas, eso es evidente», afirmó. Sin embargo, cree que la clave no pasa únicamente por las restricciones. «Hay que enseñar a los hijos a consumir redes sociales de forma responsable», explicó. Lejos de las críticas que califican a los jóvenes como una «generación de cristal», Marina defendió la importancia de normalizar la ayuda psicológica. «Igual que vamos al médico cuando nos duele una pierna, deberíamos ir al psicólogo cuando algo no va bien». Y lanzó un último mensaje: «Hablar de cómo nos sentimos puede salvar muchas vidas».
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