Vanguardia
A todos nos ha pasado ese microinfarto: estás a punto de enviar dinero por la aplicación del banco, das clic en aceptar y, justo un segundo después, te das cuenta de que pusiste un número mal. Las transferencias electrónicas son una maravilla por su rapidez, pero esa misma velocidad se vuelve en nuestra contra cuando cometemos un error al capturar la cuenta o la CLABE.
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