Faro de Vigo
El verano aún no ha empezado, pero Galicia ya ha sufrido su primera ola de calor del año. Se trata de un episodio extraordinario, que se prolongó durante más de 10 días, desde el 20 de mayo hasta el pasado fin de semana, y que disparó los termómetros a máximos. En Ourense se alcanzaron los 37,5 grados —desde mayo de 2022 no se registraba un valor tan alto—. Y esto ha tenido un impacto directo sobre la salud, especialmente en colectivos vulnerables, que se tradujo en un incremento de la mortalidad. Según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III, en Galicia entre el 24 de mayo y el 1 de junio se registraron veinte muertes atribuibles a las altas temperaturas.
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