COPE
La imagen de los embalses de Málaga al 97% de su capacidad invita al optimismo. Con 577 hectómetros cúbicos almacenados, la provincia afronta el verano con una notable seguridad hídrica, permitiendo incluso el riego agrícola en el Valle del Guadalhorce o labores de mantenimiento, como las que se realizan este miércoles en el pantano del Limonero. Sin embargo, bajo la superficie se esconde una reserva de agua aún mayor. Málaga cuenta con una red de acuíferos subterráneos con una capacidad de almacenamiento estimada en 640 hectómetros cúbicos, una cifra que supera los 600 que pueden contener todos los embalses en superficie. Estas reservas se vieron notablemente beneficiadas por las lluvias de febrero, especialmente en las sierras de Ronda, Líbar y Tejeda-Almijara. La gran mayoría de los municipios del interior de la provincia, como Antequera y Ronda, dependen exclusivamente de estas aguas subterráneas para su abastecimiento. Así lo explica en COPE Málaga Bartolomé Andreo, catedrático de Geodinámica Externa y director del Centro de Hidrogeología de la Universidad de Málaga. Una de las principales ventajas del agua de los acuíferos es su calidad. Según el profesor Andreo, "necesita menos tratamiento que la que se almacena en los embalses para poder ser consumida". Además, al no estar expuesta al sol, no sufre los efectos de la evaporación, lo que la convierte en un recurso más resistente a los largos periodos de sequía. No obstante, este recurso no es infinito. Parte del agua subterránea se pierde por procesos naturales como la transpiración de las plantas y, a pesar de las últimas lluvias, algunos acuíferos no han logrado recuperarse por completo. A diferencia de los embalses, cuya información de llenado es pública y se actualiza constantemente, el estado de los acuíferos es una incógnita para el ciudadano. Aunque se realizan análisis periódicos, los datos no son tan accesibles, una situación que el catedrático Bartolomé Andreo considera que debe cambiar. La gestión y el conocimiento de estas reservas subterráneas se presentan como un factor clave para el futuro hídrico de Málaga. Representan una garantía de suministro para muchas localidades y un colchón de seguridad fundamental frente a los desafíos del cambio climático y la sequía.
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