La Opinión de Málaga
Amy Wallace, periodista de investigación con trabajos en 'The New Yorker', 'Vanity Fair' y 'Los Angeles Times', pasó cuatro años escuchando a Virginia Roberts Giuffre, revisando documentos legales, registros de vuelo y declaraciones juradas para dar forma a 'La chica de nadie' (Planeta), las devastadoras memorias de la principal denunciante de Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell. El libro no arranca con los vuelos privados ni en la mansión de Palm Beach, sino mucho antes, en una infancia atravesada por abusos, miedo y abandono (su propio padre, un amigo de este al que, según relata, fue entregada, un centro de internamiento donde la humillación era el método y un depredador que la captó en una limusina cuando tenía 15 años...): "Eso es lo que le pasa a una niña cuando se convierte en una presa", relata Giuffre. En esta entrevista, Wallace explica por qué estas memorias no quieren ser una lista de nombres, sino algo más incómodo: el relato de cómo los depredadores detectan una herida y el poder la convierte en jaula.
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