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El legado de Luis Salom diez años después de su fallecimiento
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El legado de Luis Salom diez años después de su fallecimiento

Ha dicho María Horrach, madre del recordado Luis Salom, que el cariño de la gente hacia su hijo "no es por recordarlo, es por no querer olvidarlo", lo explica en sendas entrevistas en Última Hora y Diario de Mallorca. Ella mejor que nadie puede explicar el impacto que ha tenido en sus vidas, aunque aquella vida quedara interrumpida tal día como hoy de hace diez años, mientras se pregunta cómo lo ha hecho para seguir adelante tras esa pérdida tan traumática. Nadie puede ponerse en el lugar de una madre o un padre que pierden a un hijo. Algo tan antinatural, ilógico, cruel y sobre todo incomprensible para el entendimiento humano. La mente no puede entenderlo, es imposible, dejar de tener a alguien tan querido y tan próximo, por ello cada persona gestiona como puede esa pérdida. La mente no puede entenderlo pero puede emprender el camino de la aceptación, a cada persona esa gestión le llevará un tiempo distinto. Aceptación no significa olvido, tampoco superación del vacío que deja toda persona en este mundo físico, es un vacío que no puede llenarse, porque no se puede sustituir a una persona. Cuando ocurre con alguien conocido, alguien público por su actividad, en este caso deportista, el caso se convierte de alguna manera en un altavoz para aquellas personas que sufren en silencio. Gestionar que nada será igual pero a la vez entender que la vida no se detiene y que el tiempo que dediquemos a hacerlo lo mejor posible, a querer, a transmitir cosas buenas a los demás, a sentirnos realizados en lo que hagamos, es una oportunidad brillante de rendir tributo también a la persona que añoramos. Lo dice también María, flaco favor haría a la memoria de su hijo Luis, de todo lo bueno que aportó a sus vidas, quedándose sólo en la pena o la tristeza de tal día como hoy hace diez años en aquella curva del circuito de Montmeló. Luis hizo la vida de su familia mejor, su presencia aquí fue más corta de lo que debió ser, pero en su joven vida dejó una huella. Esa huella para el público fue la de un gran deportista, subcampeón del mundo de motociclismo, victorias, también carisma. Un deportista que quiso estar cerca de la gente, que pese a correr fuera de Mallorca por los circuitos de todo el mundo quiso estar cerca de sus paisanos, expresarse aquí en COPE y en otros medios para dirigirse al público. Era sincero y se pensaba las respuestas quizá para no pasarse de sincero o poco discreto. Era educado. Todo eso recordamos de él. Transmitía carisma, sin haber sido campeón del mundo tenía el carisma del campeón, porque el deporte son detalles, como la vida. Un instante fugaz nos dejó sin Luis. Y sin embargo se le recuerda cada año. Legado.- El recuerdo físico está en la isla está en la exposición permanente de sus motos, trofeos, cascos o monos en el Velódromo Illes Balears, una calle en la barriada del Nou Llevant, también en la marcha a la que da nombre y que se celebra este domingo. Sus padres llamaron el nuevo concesionario Yamaha que regentan con la marca "LS39 Motos" en honor a Luis. Todo eso ayuda a recordarle en este mundo, siendo importante, lo realmente importante es cómo le recuerdan los suyos y la gente, incluso quienes no le conocieron.  Es probable que más que recordar a Luis, lo que hace Luis es inspirarles a ellos; su impacto positivo, su alegría, su entusiasmo, su ilusión.  Lo mismo que nos dejó a los demás.  Ése es su legado.

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