COPE
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) se han convertido en una patología cada vez más frecuente. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2021, más de 16 millones de personas los padecían, y las cifras han seguido creciendo, especialmente tras la pandemia y por la influencia de las redes sociales y la presión estética. El psicólogo Javier Ares subraya que un TCA no es "una moda, una tendencia o una estacionalidad" ligada a la 'operación verano'. Se trata de "un trastorno grave de la percepción", un problema de salud mental que provoca una visión del propio cuerpo "muy distorsionada". Afecta principalmente a preadolescentes y adolescentes, aunque también a adultos en torno a los 30 años. Los más conocidos son la anorexia, que busca controlar el peso con restricciones severas, y la bulimia, caracterizada por atracones seguidos de conductas de purga. Sin embargo, Ares advierte de la creciente intensidad de la vigorexia, "ese deseo que tienen muchos chicos por tener un cuerpo prácticamente perfecto a semejanza de los referentes que tenemos en los medios de comunicación". Las señales de alerta aparecen cuando una persona empieza a hacer comentarios irracionales sobre la comida, como pensar que un yogur puede hacerle engordar un kilo. Otras conductas son evitar comer en compañía, restringir muchos alimentos, juguetear con la comida en el plato o realizar viajes rápidos al baño tras las comidas, lo que podría esconder una purga. Ares es contundente al señalar el impacto negativo de la tecnología: "Las redes sociales son un enemigo". Explica que en ellas se proyecta una "imagen ficticia" con "parámetros muy claros" marcados por cantantes o futbolistas. Esto, sumado al fácil acceso a información que es "auténtica basura", introduce a los jóvenes en "dinámicas cada vez más peligrosas y autolesivas". El tratamiento de un TCA requiere una intervención multidisciplinar con médicos, nutricionistas y psiquiatras, pero la parte psicológica es fundamental. Ares lo describe como la necesidad de hacer "un reseteo a todos los niveles". Este proceso implica "trabajar la autoestima desde 0" y la aceptación del propio cuerpo. Muchos de estos pacientes tienen altas capacidades y son muy disciplinados, pero enfocan esa exigencia de forma destructiva en su físico. La terapia busca "buscar un equilibrio", fomentando otras columnas que sustentan la autoestima, como la parte social, los valores o las habilidades personales. El psicólogo advierte que el camino no es fácil, ya que los pacientes "son terriblemente testarudos muchas veces y no quieren salir de esta dinámica".
Go to News Site