Cope Zaragoza
El agrarista Fran Aísa ha lanzado una seria advertencia sobre el riesgo de incendios de cara al verano. Tras un invierno muy húmedo y una primavera excepcionalmente cálida, los montes españoles acumulan 60 millones de toneladas más de vegetación, un combustible que amenaza con provocar incendios de gran magnitud. Según Aísa, las condiciones meteorológicas, con un mes de mayo más propio de julio, han creado el escenario perfecto para una temporada complicada. A pesar de las advertencias tempranas de los expertos, que ya en septiembre de 2025 señalaban la urgencia de actuar, "llegamos tarde", lamenta Aísa. Critica que la administración confunde el "despliegue mediático con la prevención real", priorizando la imagen de los medios de extinción sobre el trabajo previo en el monte. "Vende más la foto tristemente que lo que es el trabajo efectivo", asegura. Los incendios registrados a finales de marzo en la Sierra de Gredos y más recientemente en Doñana son, para el agrarista, un aviso de lo que está por venir. "El monte nos está avisando antes de arder" España cuenta con grandes profesionales en la extinción de incendios, pero para Aísa, esto es una señal de que "tenemos un problema y grave". Se invierten recursos en apagar fuegos, pero no en evitarlos, una labor que "no vende políticamente", según sus palabras. Esta falta de previsión lleva a situaciones límite en las que los medios de extinción son insuficientes. Aísa subraya que "es muchísimo más barato prevenir incendios que apagarlos". Sin embargo, se sigue enviando a los equipos de extinción "a una guerra con pistolas de agua". Aunque se logra apagar el 98% de los incendios cuando son pequeños, el 2% restante de grandes incendios es el que quema el 98% de la superficie total afectada, causando daños incalculables. Sobre la mesa hay varias medidas de prevención propuestas por expertos que no se han ejecutado. Entre ellas, crear un radio de protección de 500 metros alrededor de los pueblos, impulsar la bioeconomía aprovechando la biomasa para generar energía renovable, o gestionar activamente un millón de hectáreas de monte al año a nivel nacional. La situación actual es consecuencia, en gran parte, del abandono del medio rural que se produjo con el éxodo de los años 60 y 70. La falta de ganadería extensiva, cultivos y gestión tradicional ha provocado que el matorral, que actúa como "gasolina", colonice los montes sin control. Aísa también apunta a la falta de coordinación entre comunidades autónomas como otro de los problemas. "Parece que en que cruza una frontera de una comunidad a otra parece que tenemos allí el mar, y ahí se acaba nuestra responsabilidad", concluye, insistiendo en que el fuego "no respeta ni normas ni leyes ni decretos" y tiene su propia ley, la de la naturaleza.
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