Cope Zaragoza
A solo tres días de la llegada del Papa León XIV a España, prevista para este 6 de junio, los monjes cartujos de Santa María de Miraflores (Burgos) preparan un regalo muy especial. Desde el silencio de su monasterio, la comunidad ha elaborado de forma artesanal jabones y esencias de rosas que formarán parte de la histórica visita del Santo Padre, un acontecimiento que no se producía desde la visita de Benedicto XVI en 2011. El Santo Padre permanecerá en el país hasta el 12 de junio y visitará Madrid, Barcelona y Canarias. El momento central de su estancia en la capital será la multitudinaria misa que presidirá en la Plaza de Cibeles el próximo domingo. Será en esa ceremonia donde los productos elaborados por los cartujos tendrán un papel simbólico. Ricardo Romaniega, portavoz de la comunidad, explica que la iniciativa surge del deseo de los monjes de colaborar con unos productos únicos. La Cartuja de Miraflores es conocida por el cultivo de la rosa, una tradición de siglos con la que elaboran rosarios de pétalos y, más recientemente, otros artículos. "Es conocido por todos el cultivo de la rosa, que nosotros llevamos haciendo siglos, y a día de hoy tenemos otros productos con esta misma rosa, con el mismo cariño que tratamos este producto en especial", afirma Romaniega. Los jabones han sido preparados para los lavatorios que se realizan antes de la Eucaristía. Según el portavoz, es una forma de hacerse presentes, ya que su condición de monjes de clausura les impide asistir. "Tenemos nuestros jabones, que creemos que son necesarios para los lavatorios que se hacen antes de administrar el sacramento de la Eucaristía. Con esto queremos acompañarle de una manera cercana, que tenga un toque especial de los monjes cartujos, ya que, por nuestra condición, no podemos estar cerca de él, y es una manera que nosotros queremos estar cerca suyo", detalla. Junto al jabón, los monjes también han preparado una esencia de rosas, un aroma característico de la cartuja. Ricardo Romaniega subraya el significado espiritual de este gesto, ya que la rosa es un símbolo que evoca a la Virgen María. Para la comunidad, es una forma de unirse a la visita del Papa en un país considerado "tierra de la Madre María", colaborando y acompañando al Santo Padre de una forma única. Este sencillo gesto, nacido del silencio y la oración en Miraflores, ha llenado de alegría a los 15 cartujos que actualmente habitan el monasterio. "Todos los monjes que aquí vivimos queremos estar cerca del santo padre", expresa Romaniega, quien añade que, además de sus rezos, le acompañarán con estos productos "evocando a la rosa característica de Miraflores, y en representación a Santa María Madre de Dios".
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