Cope Zaragoza
La escritora Cruz Sánchez de Lara ha presentado en Málaga su última novela, 'Las gobernadoras', un trabajo que narra el papel de España en la independencia de Estados Unidos desde la perspectiva de las mujeres que lo protagonizaron. La obra surge en el contexto de la celebración del 250 aniversario de la independencia estadounidense y saca a la luz la sorprendente e íntima conexión de la ciudad de Málaga con este acontecimiento histórico. Sánchez de Lara, que se confiesa "contentísima de poder devolverle algo de todo lo que me ha dado Málaga", ha creado una obra que considera "una historia para Málaga y para los malagueños". La autora, hija de antequerana, ha revelado su vínculo personal con el relato: su séptimo abuelo fue Luis de Unzaga, una figura central en la novela y en la historia que desvela. Luis de Unzaga, cuñado de Bernardo de Gálvez, fue el gobernador de Luisiana entre 1770 y 1777. Su residencia, donde vivió con su mujer y sus nueve hijos, se encontraba en la Alameda Principal de Málaga, en el mismo lugar que hoy ocupa una sucursal del Banco Santander. Este dato sitúa el epicentro de una parte fundamental de la historia norteamericana en pleno corazón de la ciudad andaluza. La novela describe cómo una influyente familia de Luisiana decidió casar a sus hijas para tejer alianzas con el poder. La hija mayor contrajo matrimonio con el malagueño Luis de Unzaga, conocido como "el conciliador", consolidando una poderosa conexión. Según la autora, esta familia entendía que "sus hijos eran su patrimonio" y los utilizaron estratégicamente para relacionarse con las esferas de poder. Uno de los logros más sorprendentes de Unzaga, y un motivo de orgullo para los malagueños según la autora, fue la creación del primer colegio bilingüe del mundo. Sánchez de Lara anima a reivindicar este hito: "por favor, malagueños, reivindicar, reivindicar cuando nos digan que lo que nos gusta es el espetito y la playa y tal, que fundamos el primer colegio bilingüe del mundo". La red de alianzas familiares se expandió cuando la segunda hija de esta familia se casó con Bernardo de Gálvez a su llegada, convirtiéndose en "como los Kennedy de Louisiana". La escritora subraya que todo este entramado de poder e influencia era, en su raíz, "malagueño, por favor, de verdad". Tras dos años y medio de profundo estudio en archivos, incluido el de Málaga, Sánchez de Lara insta a los malagueños a hacer suya esta parte de su historia. "Para mí va a ser un libro en mi vida, para vosotros es un orgullo", afirma, antes de lanzar un dato revelador: "es que el nombre de Estados Unidos se lo puso un malagueño, por favor, todo el mundo sacar los pompones y animar a sus raíces". El título de la novela, 'Las gobernadoras', pone el foco en el papel, a menudo invisible, de las mujeres. La propia autora confiesa que era una "total analfabeta en este tema" antes de su investigación, una laguna de conocimiento que, sospecha, es generalizada. Por ello, buscó una forma de contar la historia para que "la gente lo entienda y lo disfrute". La narración arranca con la historia de la viuda de Gálvez. Tras ser virreina en Nueva Orleans, Cuba y México, regresa a Madrid y es desterrada por mantener un salón ilustrado con "conversaciones afrancesadas". Sánchez de Lara lo compara con el fenómeno actual de la cancelación: "dejas de aparecer en todos los archivos, no se sabe nada de ti". Debido a esta "caída en desgracia", la viuda envía a su hija póstuma a Málaga para que la críe su hermana. Esta última estaba "muy bien relacionada en la sociedad" y formaba parte de la asociación de damas de Málaga, una de las primeras de España, a pesar de no ser aristócrata. Para la autora, era más fácil contar la historia desde "el poder que esas mujeres habían ejercido desde los salones de costura, desde las reuniones". Destaca su participación en la trama de espionaje y su condición de "actoras en la diplomacia", donde desempeñaron un papel muy activo. Un ejemplo concreto es el de Isabel de Saint-Maksant, quien acabó viviendo en Málaga y "formó parte de la diplomacia con el príncipe heredero británico y lo recibió en su casa". Para la escritora, esta conexión profunda con la ciudad hace que sea "una historia que es muy, muy boquerona, es una historia muy nuestra". Cruz Sánchez de Lara transmite su entusiasmo por la ciudad, de la que dice venir "borracha de Málaga, embriagada de esa maravilla de ciudad". Su objetivo es que los malagueños encuentren en su libro "motivos para seguir presumiendo de la ciudad más bonita de España". La autora revela la profunda carga emocional del proceso de escritura, destacando un capítulo en particular: "El capítulo en el que yo más lloré escribiéndolo fue el de una Navidad en Málaga, en 1796, porque el Belén de mi casa se sigue poniendo igual, en malagueño". Este detalle personal subraya la conexión atemporal entre el pasado y el presente de la cultura malagueña que la novela busca honrar.
Go to News Site