ABC
Confieso que estoy algo perdido. Ya no sé si Ábalos montaba orgías con Leire en los Paradores, si el vicepresidente de la SEPI colocaba a sus amantes en Ineco, si a Begoña Gómez le pagaba el PSOE en dinero negro o si al hermano de Sánchez lo enchufó Zapatero. Los escándalos se suceden a tal velocidad que se hace difícil distinguir entre ellos. Y si esto sucede a quien se supone profesionalmente obligado a tener un cierto discernimiento, cabe imaginar la confusión del ciudadano que apenas sigue los medios. El que está haciendo o ha hecho ya la declaración de la renta mientras le sube el cabreo al calcular cuántas mordidas habrá financiado con sus impuestos. El que se desespera... Ver Más
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