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El exmagistrado de la Audiencia Nacional, Manuel García-Castellón, ha anunciado que se personará en el procedimiento abierto por su compañero Santiago Pedraz sobre las cloacas del Partido Socialista. Durante una entrevista en el programa 'El Cascabel' de TRECE, conducido por José Luis Pérez, el juez ha justificado su decisión al considerar que la trama, en la que su nombre aparece una veintena de veces, es "incompatible con un estado democrático" y supone un ataque directo a la judicatura. García-Castellón ha explicado que el objetivo principal de su personación es obtener "información de lo que contiene el sumario" para, en su caso, "iniciar las acciones correspondientes". Ha calificado los hechos como "un ataque a la independencia judicial como pocas veces se ha visto", y ha situado el origen de la "obsesión" en su contra en una videoconferencia donde se buscaba "desacreditar la labor" de varios magistrados y policías que los habían investigado. El magistrado ha comparado la situación actual con el 'caso Kitchen', afirmando que este nuevo asunto "es mucho más grave, si cabe", porque el objetivo no era destruir pruebas, sino algo peor. Según sus palabras, "se trata de destruir a las personas que forman parte de la investigación de una trama criminal, tratar de destruir a los policías de la UCO que lo llevan, o a los jueces de instrucción que lo han intentado". En este sentido, García-Castellón ha recordado una reflexión de Umberto Eco sobre la mafia, que prefería destruir la reputación de jueces y policías en lugar de asesinarlos. "No está muy bien visto socialmente en la Italia del Sur por la 'Ndrangheta o por la propia mafia el matar a los jueces o a los policías, y es mejor entonces, más limpio, el tratar de destruirles", ha señalado, calificando el paralelismo de "tristísimo". Preguntado sobre contra quién dirigiría sus acciones legales, el exmagistrado ha mostrado una gran prudencia. Ha asegurado que "mientras que no se conozca o yo no conozca, o mi abogada no conozca los términos del sumario, pues es imposible saber contra quién me podré dirigir". Además, ha añadido que sospecha que "lo más probable es que haya varias piezas secretas", lo que limita aún más el conocimiento sobre el alcance total de la trama. Con la misma cautela, ha evitado especular sobre si el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, podría ser llamado a declarar como testigo, o sobre la relevancia de la trama de los hidrocarburos. "Mi olfato de juez me llega a respetar lo que haga mi compañero, y por lo tanto, a guardar silencio de algo de lo que además no sé", ha sentenciado, insistiendo en que no puede opinar de un sumario que no ha leído. García-Castellón también ha abordado la "inacción" del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ante estos ataques. En su opinión, el problema radica en que los redactores de la Constitución de 1978 "pusieron las luces cortas y no pusieron las luces largas", sin prever los problemas a futuro. Ha criticado que la reforma de 1985 dejara al CGPJ "en manos de los partidos políticos", convirtiéndolo en un órgano sin "instrumentos para poder hacer nada" más allá de declaraciones institucionales sin efecto. Finalmente, el magistrado ha alertado sobre el "terrible" daño que las acusaciones de 'lawfare' desde el Gobierno causan a la imagen internacional de España, al propio Partido Socialista y a la confianza de los ciudadanos en la justicia. "Decir que hay una guerra para tratar de derribar a un gobierno, esto es absolutamente intolerable", ha concluido, destacando que, aunque está acostumbrado a recibir avisos por parte de los servicios de información en casos de terrorismo o crimen organizado, lo que está ocurriendo ahora "es increíble" y "mucho más grave".
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