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En una sociedad dominada por las pantallas, los mensajes instantáneos y el consumo rápido de información, recuperar el hábito de sentarse con un libro puede aportar mucho más que entretenimiento. Diversas investigaciones apuntan a que la lectura frecuente constituye una de las actividades más beneficiosas para mantener el cerebro activo y protegerlo frente al deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. Aunque ningún hábito garantiza la prevención absoluta del Alzheimer, los expertos coinciden en que leer de forma habitual puede contribuir a retrasar la aparición de los síntomas y favorecer una mejor salud cerebral a largo plazo. «La evidencia científica actual sugiere que la lectura habitual puede actuar como un factor protector frente al deterioro cognitivo», explica Elena Martín Ferrer, neuropsicóloga clínica... Ver Más
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